Estamos adormecidos en sociedad, incluso con asuntos básicos u obvios. Lo comprobé cuando leí en un libro sobre una persona que, cuando sucedía algo, no se quedaba quieta lamentándose, actuaba.
Me resultó desde entonces una obviedad, y así actúo: el baño gotea, busco solución. No como sano, pruebo a cambiar la dieta. No estoy a gusto en un sitio, me largo.
Estamos dormidos, nos tienen que recordar lo obvio.










