I would rather have lost my life so you could have yours. Just thinking about everything that I won't have the chance to do with you and I just wish it was me instead of you
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ESTE SÁBADO ADRIAN LEVI LLEGA A LAS SESIONES ELECTROPURA
ESTE SÁBADO ADRIAN LEVI LLEGA A LAS SESIONES ELECTROPURA
ADRIAN LEVI Sábado 21 Noviembre 20:00h Entrada gratuita (aforo limitado) Adrian Levi es, para quienes crean (o sepan) identificarlo, perro viejo de la escena musical valenciana. Creador inquieto, alma errante, artista concienciado, ha ido tanteando estudios de grabación y escenarios hasta dar con su yo más sincero, más expuesto (también más vulnerable), con su esencia escondida. Y ha tratado de…
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Pilar Muñoz compartió sus bolsillos ocultos al escuchar “Draw the line”, en el concierto que el 6 de junio Adrian Levi dio en Tastavi. Una de las primeras colaboraciones que alguien realiza in situ durante un concierto.
LOS BOLSILLOS DE FIDEL
En mayo de 1993 me casé, y fuimos de luna de miel a Italia. Queríamos ver las ciudades más importantes y una de las paradas obligatorias era Venecia, donde ninguno de los dos habíamos estado antes. Lo primero que ven los ojos del turista nada más bajar del “vaporetto” es la Plaza de San Marcos, esa que Napoleón definió como “la más bella de Europa”. La fachada de la Basílica, preciosa, la preside. También impone el Campanile, un curioso campanario que se encuentra muy separado del edificio principal y que se eleva hasta rozar los 100 metros de altura. Se puede subir hasta la cúspide, y desde allí se pueden ver bellísimas vistas de Venecia, de las islas, las lagunas, los campos y hasta del Mar Adriático. Era una tentación muy grande para evitarla, a pesar de mi fobia a las alturas, así que subimos. Efectivamente, la vista es maravillosa. En un día despejado, se divisan al fondo las costas de la península de Trieste, al otro lado del mar, cuyo territorio está repartido entre Italia, Eslovenia y Croacia. Ese día tuvimos bastante suerte, y podíamos ver con bastante claridad la línea de tierra. Era emocionante, estábamos viendo países casi recién nacidos como Croacia y Eslovenia con nuestros propios ojos.
El guía nos dijo, mirando hacia allí: “Están en guerra”.
“Están en guerra”. La guerra era algo del pasado, o de países lejanos. La guerra se veía en la televisión. La guerra era algo que, estaba seguro, nunca me ocurriría a mí. Pero allí, en aquella torre, pensé que en aquella tierra que se vislumbraba al fondo estaba ocurriendo de verdad. Y, sobre todo, que le estaba ocurriendo a alguien real, a una persona que no la vería por televisión mientras cenaba, ni escucharía algún boletín en la radio antes de cambiar de dial para buscar algo más alegre, sino que estaba allí, en el justo lugar donde estaba sucediendo. Intentando vivir, sobrevivir. Gente normal que, de repente, habían sido poseídos por el odio y se habían lanzado contra otra gente normal. Mujeres, niños, ancianos. Con cicatrices en el rostro en lugar de sonrisas. No, no podía verlos añorar ni sollozar ni ahogarse en sus recuerdos. Pero ahora mismo me estoy ahogando yo en los míos.
Fidel Oltra sobre Sarajevo
Soy Adrian, y a petición de quien envía esta fotografía, escribo yo el texto que necesariamente debe acompañarla.
Podría ser una foto cogida de los miles de archivos fotográficos que hay en la red, o de alguno de los muchos libros que relataron y documentaron aquella barbarie. Pero no. Esta foto aún lleva impregnada la retina, la vivencia, el escalofrío de quien la ha hecho, todavía sigue en la digestión necesaria, pesada, obligada, para la que no son suficientes los jugos gástricos fisiológicos. Hacen falta buena dosis, también y sobre todo, de los emocionales. No todas las personas los poseen. Jugos compuestos de valentía, honestidad, vergüenza, conciencia y, sobre todo, mucha luz. Porque solo con esa alquímica mezcla de valores quizá uno es capaz de enfrentarse a una digestión de tinieblas, a la más negra y oscura sangre que es capaz de nutrir la crueldad del ser humano, y a las atrocidades perpetradas en su nombre.
Por eso, quien envía esta foto, hecha con su cámara y con su alma, constituye y representa la esperanza que habita aún en algunos corazones; y enciende una luz en la niebla, o más bien es esa luz. Y que esa persona haya decidido compartir algo tan profundo, tan duro, tan intenso, es para este proyecto motivo de agradecimiento, orgullo y aplauso del corazón.
L escribía ésto en su mensaje al enviarme esta foto: “Resulta muy perturbador que alguien, como tú y tu Draw the line, o algo como pisar ciertos lugares, le recuerden a uno que "un tirano habita bajo mi piel". Solo puedo darte las gracias por ello.”
Y tengo clara mi respuesta: “No L, las gracias serán siempre mías.”
Victoria H. escuchando Your Shame
LOS BOLSILLOS DE ALBERTO SANCHIS
“Sumergirse en atmósferas sonoras que te arrastran hacia adentro de ti, para sacarte después hacia afuera, y devolverle al mundo tu mirada. Uno cree al principio, y con admirada sorpresa, que bucea en atmósferas oníricas, surreales, hábitats de la memoria, etc., hasta que súbitamente, entiende que con Adrian Levi, nos transportamos más allá de climas, y lugares sonoros comunes. Con Adrian Levi, entramos en un universo propio, que podría ser el nuestro.”
Alberto Sanchis escuchando Make me smile
my hidden pockets by ADRIAN LEVI Adrian Levi: lead vocals, acoustic & electric guitars, keyboards, string arrangements, percussion Carlos Soler: acoustic & electric guitars Paco Morillas: bass & electric guitars Jaume Amigó: drums José Rodríguez: drums in Sarajevo Listen/purchase: my hidden pockets by ADRIAN LEVI