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fadf
"I know who you love."
sempai, why
Tragó saliva y decidió quedarse quieto, sin saber qué decir. Las palabras morían antes de llegar a sus labios y se quedaban pegadas a su garganta, formando un nudo en ésta, que le hacía aún más imposible el hablar. Eren se miró las manos, como si fueran lo más interesante del mundo. ¿Qué podía decir ahora? ¿Qué haría?
Se mordió los labios, dubitativo. No lograba reunir el valor suficiente como para alzar la mirada y aceptar que era tan poco discreto como para que se notaran sus sentimientos tan fácilmente. Suspiró.
—Bueno… —trató de decir, tragando saliva para deshacer el nudo, sin éxito. Los nervios le obligaron a alzar un poco las comisuras de sus labios, aunque fue sólo un gesto fugaz. Su expresión volvió a tornarse apenada mientras buscaba qué más decir para seguir rompiendo ese bloque de hielo impuesto entre los dos. —…Sería tonto negarlo. —pensó en voz alta, deseando que la tierra se lo tragara inmediatamente.
Eren era completamente consciente de que sus sentimientos siempre serían unilaterales. Realmente era difícil aceptar el hecho de que sus esperanzas serían siempre vanas. Tenía que admitir que había aprendido a gustar de esa tristeza particular, porque era lo único a lo que podía aferrarse casi con desesperación.
Levantó el rostro, pero no la mirada, pues sentía el peso de los ojos ajenos observándolo, quizá exasperados o quizá con cierto grado de burla. Sólo era un mocoso que se había enamorado de alguien que simplemente ya tenía a otra persona. Empezó a sentirse más estúpido aún cuando los ojos le ardieron por las lágrimas que amenazaban con salir.
—Lamento si…eso representa una molestia… Para usted. Sé que…que lo que siento no es correspondido en lo absoluto, así que… Trataré de ser más discreto al respecto…
Mientras las palabras salían de su boca, sintió que una fuerza invisible lo hundía más y más, y sintió sus extremidades pesadas mientras se levantaba con movimientos mecánicos. Se maldijo a sí mismo. Maldita sea. Maldito él, por enamorarse, y maldito Erwin Smith, por haberle robado el corazón.