Hace una semana terminé de leer este libro que me generó un afecto raro al maravilloso estilo narrativo de Carlos Gamerrro, su autor. Escribí esta reseña para compartir.
Afectos raros
Una serie de planos cinematográficos, escenas, secuencias de acción y diálogos es la base discursiva sobre la que Carlos Gamerro construye los siete cuentos que conforman El libro de los afectos raros (Interzona 2013).
Los afectos raros no son otra cosa más que el gusto “extraordinario” que los personajes argentinos de estas historias tienen en su vida y que los hacen ser lo que en el momento de la narración son: un fisicoculturista con un afecto decadente por esculpir su cuerpo y por una mujer sadomasoquista, un maestro de matemáticas con un afecto inesperado por su alumna de 9 años, el dueño de una barbería atendida por mujeres, que tiene un afecto especial por una de sus empleadas a quien sólo trata como objeto sexual, un hombre con un afecto por la comida de Mc Donalds.
Gamerro nos acerca a estos personajes a través de voces que provienen de diferentes planos del mismo personaje: una voz en off, una voz en in, y a veces una voz en over. Leer los cuentos de este libro es ver la puesta en escena de una historia en la que los personajes sólo vienen a contarnos cómo les va en la vida con ese afecto raro. Los narradores son ellos mismos. Cuentan su historia en un diálogo constante, ya sea con el lector, con otro personaje o con ellos mismos.
Es un libro que hace reflexionar al lector sobre las posibilidades de romper con la frontera de lo pasional y lo racional, de la dinámica que, extrañamente, suele instalarse a veces entre las personas.
Fragmento del cuento “Las hamburguesas del mal”
Creen que están a salvo porque no son capaces de imaginar una vida menos afortunada que esta, el reverso oscuro y revuelto de todos lo que aquí dentro está parcelado y ordenado -en cunetas de acero pulido e Big Mac, el Cuarto de Libra con Queso, el McDlt, el Mc Pollo, cada uno en su caja de cartón que lo identifica, nunca la sorpresa de abrir el Mc Pollo y encontrar dentro un Cuarto de Libra con Queso [...] Todo esto como venía diciendo conforma el lado tranquilizador y digamos diurno del mundo.
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