Conocí al hombre más bello del mundo
Conocí al hombre más bello del mundo.
Su piel no es perfecta porque la vida dejó su marca en ella. Recita palabras que obtuvo entre páginas con el paso de los años. Juega con sus manos, llenas de ansiedad. No sonríe mucho, pero cuando lo hace ilumina todo.
Conocí al hombre más bello del mundo. Y su ropa no es la más cara ni su pelo el más cuidado; su aspecto no es precisamente envidiado, ni tiene al mundo en sus manos. Pero su voz es suave y pronuncia lo correcto; al igual que las preposiciones, y supera mi intelecto. Es alto, igual que su astucia. Sus pasos son lentos, tal es su sutileza. No fue amor a primera vista, sino a primera conversación.
Conocí al hombre más bello del mundo y estoy segura de que no lo sabe porque está ocupado alimentando su belleza. Se sienta con un café en la biblioteca. Te estudia con la mirada sin que te des cuenta.
Jamás creí añorar la belleza para ser digna de él. Que mi boca suelte sabiduría y mi mirada grácil llegue a ser. Fuera de mi cuerpo nunca me había sentido pequeña, es sólo que ya no siento la misma osadía.
Con el tiempo me doy cuenta de que entre más oscuros los ojos es más profunda el alma. Y sus ojos son tan opacos que su hondura te abraza. Y bien dicen que la mirada nunca cambia.
Conocí al hombre más bello del mundo que sólo me dedica sonrisas. Por ahora, es suficiente. Sólo espero que me espere para ser la mujer más bella del mundo.