(...) Cada cosa es un tesoro y tiende a la aridez. Las raíces de los vegetales esperan entre vidrios y coronas de caucho, los óxidos de plomo y el agua del cadmio entre los dientes de un cero gordo, el mar envenenado de sulfito en la gran concha del mar, en la raja del mar, en el coño del mar, en la vira del mar con aguavivas. Un temblor de hilo en las vocales: n-a-d-a.
Rafael Courtoisie












