POLLITO ADOBADO. A quién no le gusta un pollo adobado y a las brasas. Hasta los veganos se lo comen. A escondidas, pero le entran duro. El truco es combinar corrrectamente el adobo y el ahumado. Adobo: abre chiles anchos y quítales las semillas. Dóralos brevemente en la plancha cuidando de no quemarlos. De ahí los pasas a una olla con agua caliente y los dejas hasta que se aflojen. Tira el agua. Licúa con agua o caldo de pollo, un diente de ajo, sal, un chorrito de vinagre y pimienta de Tabasco, pero con poco líquido, para que quede espeso, pues se trata de un adobo, no de una salsa. Al pollo -entero- lo vas a sazonar primero con sal y pimienta y luego de un rato lo vas a sobar con el adobo. Pásalo a tu asador y ahúmalo -no con mezquite, sino con manzano, nogal o cerezo-, tapado y sobre una charola, hasta que, pinchando la carne, los jugos salgan claros. Despíezalo y cómetelo. Acompaña con tortillas de nixtamal y un vaso de vino rosado seco. Tan tán. #guisosvergas #ahumados #cocinarustica https://www.instagram.com/p/CM_c8B6nr4j/?igshid=co1jewczgomj














