Sin querer, encontré la rosa que pensaba regalarte antes que me rechazarás, bueno debo decir lo que quedaba de ella. Al verla me hizo sonreír porque estaba igual que yo, marchitada, rota, pisoteada y olvidada; no servía. Decidí recogerla, en mis manos se veía tan frágil, veía con mis ojos como sus pétalos caían, con dolor y un fuerte nudo en mi garganta la sostuve. Ella y yo en ese momento tuvimos una conexión, sabíamos que era estar rotos, olvidados y aparte de eso, saber que ya no teníamos salvación. Sólo nos toca resignar nos, me caí de rodillas y me deje deplomar, me sentía igual que la rosa, tan olvidado y marchitado, sin vida ni color. Fue ahí donde todo me hacia sonreír, es bonito encontrar en este mundo algo que se parezca a ti. Que este igual de roto, igual de mal, de olvidado. Fue ese momento que entre ella y yo un sonrisa fue el instante más especial para ambos.