5/5/26
Hay algo en la luna que te vuelve más sensible. Y no hablo de su belleza ni de su luz. Quizá sea su blanca pureza, o la forma en que las nubes la acompañan junto a estrellas que no intentan opacarla.
Y no… no hablo de la luna.
Es un ruido que nace desde adentro, algo difícil de controlar, desde la mente y desde el corazón.
A veces, la compañía al caminar es reconfortante cuando estás hundido en lo más oscuro de tu ser; otras veces, simplemente, es destructiva.
Y así soy yo. Una tormenta que cambia tu mundo por completo. Nunca se sabe si para bien o para mal aunque en el fondo siempre sea para bien.
Pero quien termina mal, siempre soy yo.
Con la única compañía que tengo y tuve en mis noches oscuras, la luna.









