Edgar Allan Poe, (1848), Eureka, Preface and translation by Julio Cortázar, Alianza Editorial, Madrid, 1972 [Il Tuffatore, Madrid]

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Edgar Allan Poe, (1848), Eureka, Preface and translation by Julio Cortázar, Alianza Editorial, Madrid, 1972 [Il Tuffatore, Madrid]
Secretos del Cosmos N°2 | Pt 10
Título Original: Man Probes The Universe
Biblioteca Básica Salvat
Homero, Ilíada y Odisea, diseños de Manuel Estrada para Alianza Editorial
Hasta el mejor hierro se vuelve quebradizo si se lo golpea demasiado.
El mejor libro del universo.
«Este es un libro sobre desapariciones. Prácticamente todo lo que aparecerá (edificios, lugares, personas) ya no está, pero sin embargo sigue ahí», escribe Rocha al principio de este libro inclasificable, a medio camino entre la crónica personal, la guía insólita y psicogeográfica y el cuaderno de bitácora. Un diario de viaje hasta los confines de Madrid siguiendo los «caminos del deseo», aquellos que crea espontáneamente el paso de las personas o los animales. Con este paseo, en un solo día, se intenta resolver la desaparición de José Ribalta Camós, un oftalmólogo que en 1916 decidió caminar en línea recta hacia el norte desde la Puerta del Sol. El resultado es una historia de historias, un viaje al final de la ciudad que por momentos recuerda a W.G. Sebald, Iain Sinclair o a un Trapiello infinitamente más intrincado y oscuro.
Reseña Haig, Matt. La biblioteca de la medianoche (2020)
Compré este libro en su séptima reimpresión en el 2022. Por azares del destino terminé comprando dos ejemplares y, por esos mismos azares, no terminé de leerlo hasta hace dos semanas aproximadamente, a casi dos años de haberlo adquirido. Sin embargo, estoy segura que llegó a mí en el momento adecuado.
Nunca había escuchado sobre Matt Haig hasta el lanzamiento de La biblioteca de la medianoche (2020), pero fue una grata primera impresión. El escritor británico nos muestra un mundo lleno de posibilidades después de que su protagonista decide que ya no vale la pena vivir.
Tras una vida en donde las expectativas de todos a su alrededor eran las que tenían peso en lugar de las propias, Nora Seed toca fondo; cree que su vida ya no vale la pena y que no queda nada por aportar más que el espacio ocupado por su existencia. Es justo al borde de la muerte, a las 12:00 am, cuando aparece en una biblioteca y en ésta la bibliotecaria de su escuela primaria, con quien jugaba ajedrez en los descansos.
“— Entre la vida y la muerte hay una biblioteca –dijo—. Y los estantes de esa biblioteca son infinitos. Cada libro da la oportunidad de probar otra vida que podrías haber vivido y de comprobar cómo habrían cambiado las cosas si hubieras tomado otras decisiones… ¿Habrías hecho algo de manera diferente si hubieras podido?” (Haig, 2020).
A partir de ese momento acompañamos a Nora primero, a través de sus más grandes arrepentimientos, seguido por los deseos enterrados en lo más recóndito de su pensar. Vive tantas veces y experiencias como su imaginación se lo permite, en la narración de todas y cada una de ellas no falta su esencia reflejada en sus monólogos -tanto internos como externos-, en donde cita a sus filósofos favoritos y en donde refleja los conocimientos adquiridos en su carrera, Filosofía. Sin embargo, después de tantas vidas, Nora se empieza a perder a ella misma en la búsqueda de su mejor versión.
Creo firmemente en el poder de las palabras y que obras como la de Haig son el reflejo de porque el arte es tan importante en la vida cotidiana. La biblioteca de la medianoche no solo es un libro que te deja deseando las posibilidades que ofrece la vida, es ese abrazo en la oscuridad que muchos llegamos a necesitar. No tanto un “todo va a estar bien”, sino más bien un “todo pasa”, como bien lo dice mi precioso Kim Nam-joon.
Al final del día, no necesitas estar al borde de la muerte para saber que vida quieres vivir, sólo necesitas seguir viviendo la que ya tienes, bajo tus propias reglas y no con las expectativas de los demás.
La obra en sí es maravillosa, aunque los últimos capítulos se sienten un poco redundantes, entiendo el porqué de su permanencia, probablemente sin ellos no tendríamos el último capítulo, el cual honestamente es un buen cierre.
Y mi última queja se la lleva la decisión de Miguel Marqués Muñoz al meter la palabra chido en la traducción, muy tipo los españoles metiendo un ostia en cada fuck de los escritores anglosajones. ¿Porrrrr quéééé? Aún así se agradece la traducción y el libro se lleva cinco estrellas.
Carmen, de Prosper Mérimée (1847)