Y de pronto, cerre la puerta y me quede afuera, y me di cuenta que estaba aun mas vacio que en esa habitación en la que te encontrabas sin ganas, con la mente en otro lugar, con el alma y las ganas en otro lugar, me sorprendió que el vacio me acompañaba, estaba conmigo, no eras tu, tu estabas llena, reluciente y feliz, era yo quien se consumía lentamente, ahogado en mis pensamientos, acumulando sentimientos extraños.
Sin mas, continue alejándome de la puerta que yo habia cerrado, pues si, fui yo quien poco a poco la cerré, al alejarme lo aceptaba y entre una sonrisa y una lagrima que se junto a mis labios, dije en voz baja, eres libre.
Era yo soltando mi ser, desatando mi alma...

















