SEAMOS AMABLES CON NOSOTROS MISMOS EN ÉPOCAS PENOSAS
El proceso de adaptarse al cambio y a la pérdida consume energía. La pena nos drena, y a veces nos deja exhaustos.
Algunas personas necesitamos “meternos en nuestro capullo para trans-formarnos”; según las palabras de Pat Carness, mientras atravesamos el proceso de pena:
• Nos sentimos más cansados de lo común. • Nuestra capacidad para funcionar bien en otras áreas de nuestra vida puede reducirse temporalmente. • Quizá queramos escondernos en la ‘seguridad’ de nuestro dormitorio.
La pena es gruesa. Nos puede acabar. Está bien ser gentiles con nosotros mismos cuando estemos atravesando un proceso de pena, cambio y/ó pérdida.
Queremos mantener las conductas aprendidas, pero podemos ser compasivos con nosotros mismos.
No tenemos por qué esperar más de nosotros mismos de lo que podemos dar durante estas épocas. Ni siquiera tenemos por qué esperar tanto de nosotros mismos como esperaríamos normal y razonablemente
Podemos necesitar más descanso, más sueño, más comodidad.
Podemos estar más necesitados y tener menos que dar.
• Está bien aceptarnos a nosotros, y a nuestras necesidades que han cambiado, en épocas de pena, de estrés y de cambio. • Está bien que nos permitamos meternos en nuestro capullo durante las épocas de transformación.
Podemos aceptar el proceso y confiar en que una nueva, emocionante energía se está creando dentro de nosotros. Antes de que pase mucho tiempo, nos saldrán las alas y volaremos.
”Hoy trabajaré en aceptar que está bien que mis necesidades puedan cambiar en las épocas de PENA, de CAMBIO y/ó de PÉRDIDA”.
Démonos permiso de resguardarnos para salir después fortalecidos. Perder conlleva dolor y aprendizaje; abramos nuestra conciencia a acomodar y trascender la experiencia lo más amorosamente que nos sea posible.
Vamos despacio. Un día a la vez.
Las penas drenan energía, desgastan, démonos en ése tiempo amabilidad y comprensión.
A ratos (muchos) somos (¡muy!) duros, hostiles y/ó violentos con nosotros mismos:
“Otra vez me equivoqué...”
“¡Qué tonto(a) soy!”
“¡Soy un(a) #%^**!”
“Soy un(a) flojo(a)”
“¿Por qué a mí?”
Etc. Etc. Etc.
Paremos la autoagresión
El desgaste puede hacer que enfermemos, de ser así, recordemos que nuestro cuerpo que es nuestro gran aliado, nos está enviando un “aviso” de que necesita(MOS) descanso.
Vamos despacio. Un día a la vez.
















