Es una noche apacible y caminamos tomados de las manos, en silencio. Tenemos tanta dicha en nuestro interior que --en este momento-- las palabras sobran porque nuestros corazones laten al unísono y resplandecen una luz azul tranquila.
De tanto en tanto, una suave brisa nos envuelve y puedo oler el delicioso aroma de su piel, de sus sueños enredados en sus cabellos y lo miro sonriendo con un candor suave y dulce que me sonroja las mejillas. Lo amo tanto, lo siento tanto que mi corazón derrama dulces ternuras cuando está con él.
Una lluvia de estrellas bendice nuestro amor y la luna nos baña con sus rayos plateados y serenos. Somos felices. Nos inunda una paz indescriptible en el alma... y brillamos juntos en un abrazo eterno porque no queremos soltarnos. Porque amo descansar en él y él en mí.
Nos damos un beso con el amor más puro que pueda existir, y el mar de estrellas de nuestras miradas sonríe mientras nuestros párpados se cierran con el universo entero dentro de nuestros ojos.
Somos gozo sagrado de amor, somos luz que emana desde el centro de nuestro ser y nos inunda de la belleza de sentirnos y amarnos como nunca porque nos elegimos cada día y abrimos el corazón a sentirnos y gozar día a día.
Maru














