¿Por qué me considero feminista? ¿qué me llevó a serlo?
Estás son preguntas que siempre tenemos que tener presentes, porque marcan un antes y después en nuestra vida.
Por mi parte, desde muy chica y a medida en la que fui creciendo empecé a plantearme algunas cosas. ¿Por qué me tengo que vestir de rosa? ¿por qué no puedo jugar con autitos? ¿por qué mamá hace todo en la casa y papá no? ¿por qué papá le pega a las cosas y le grita a mamá? ¿por qué para generalizar se usa el masculino? y así muchas preguntas más.
Hoy quiero decirles algo muy importante a todas las chicas: cuestionen todo siempre. Cuestionense, sin miedo, a ustedes misma y a los demás. Cuestionen TODO lo que vean y escuchen.
Sé que cuesta, pero todo lo que les haga un poquito de ruido, lo tienen que decir. Hablen sin miedo, no importa si piensan que están equivocadas. Una gran feminista (Audre Lorde) escribió "Muchas veces pienso que tengo que decir las cosas que me resultan más importantes, verbalizarlas, compartirlas, aún a riesgo de que sean rechazadas o malentendidas".
Nosotras, mujeres, tenemos que hablar, decir lo que pensamos, desconstruirnos. Tenemos que dejar de ser "mujeres" tal y como nos enseñó el patriarcado.
La mujer tiene que reconstruirse de nuevo. Porque desde que nacemos nos han destruido y hecho a su conveniencia. Hicieron de nuestra vida un papel que debe ser cumplido, obligadas a estar calladas, a ser sumisas, a no pensar ni cuestionar, a hacer todo lo que el varón nos diga y dejar que él haga lo que quiera con nosotras.
Por eso, mujer, sé feminista.
El feminismo lucha individual y colectivamente para que cada una pueda ser libre. Para que sea como ella quiera.
Tenemos que unirnos y ser sororas. Olvidar que alguna vez el patriarcado nos puso una contra la otra. Porque sí, lo hizo. Lo hizo cada vez que llamamos "puta", "trola", "zorra" a una chica por tener la vida sexual que ella quiso. Lo hizo cada vez que llamamos "fea" a otra chica. Lo hizo cada vez que nos llenamos la boca hablando horroridades de otra chica, cada vez que humillabamos a otra, cada vez que fuimos envidiosas, cada vez que competiamos.
Tenemos que estar unidas, luchar, cuidarnos y defendernos las unas con las otras porque:
"A las mujeres no se nos regala nada; hemos de luchar o morir asesinadas".
Así que pibas, armense de valor, atense sus pañuelos bien fuertes, cuestionen(se) todo, sean sororas, piensen, griten y luchen. Luchen mucho. Que su feminismo haga muchísimo ruido.
"El feminismo que no incomoda, que no molesta, que deja indiferente, que no inquieta, es un feminismo muerto".