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Tenia 11 años lo recuerdo como si hubiera sido ayer. Con mi familia nos cambiábamos mucho de casa por la inestabilidad laboral de mis padres, ese año a mi padre lo estafaron por lo que debíamos cambiarnos de casa ya que el valor de la casa era mucho. No encontramos casa fácilmente, pero una amiga de mi tia que vivía con su familia en un condominio le comento que había una casa para arrendar. En unas semanas ya teníamos casa, mi madre pensaba que era bueno tener a la amiga de mi tia cerca eso le daba mucha seguridad.
Al tiempo con mi hermano dejamos de ir al mismo colegio, el se quedo en el anterior y yo me fui a otro porque eso mis padres contrataron el servicio de transporte del colegio para que me fueran a dejar a mi casa, ya que con mi hermano teníamos horarios distintos y mis papas trabajaban mucho para reponerse económicamente.
Todo iba bien hasta que un día en una cena con la familia de la amiga de mi tia, su marido nos cuenta que tiene problemas con la conexión del computador, por lo que mis padres no encontraron nada mejor que decirle que vaya a la casa de nosotros a usar el computador después de que llegue yo del colegio porque yo siempre llegaba antes.
Nadie esperaba lo que pasaría, llego el día en que yo salí de clases y me dirigí a mi casa, al llegar me cambie de ropa me puse un vestido amarillo con flores y almorcé. Luego, tocaron el timbre y era el, alto, delgado, pelo canoso, olor a cigarro y a viejo, recuerdo lo rasposo de sus jeans. Cuando entra lo saludo cortésmente sin acercarme demasiado porque no tenia buena impresión acerca de él.
Nos dirigimos a la pieza donde teníamos los computadores, no era una gran habitación tenia un escritorio largo con dos computadores, prendi el computador y el se sentó en la única silla que había en la pieza mientras yo ponía la contraseña del usuario el me dice ¿Por que no te sientas en mi pierna? Yo con mi mente de niña no le vi lo malo, solo que no quería así que le dije que no pero el insistió y me sento en su pierna. Fueron los minutos mas largos de mi vida, en mi cabeza pensaba porque se mueve así. Y luego comenzó a tocarse y a tocarme. Me quede impávida, no sabia que hacer, no sabia que pensar. Solo decía que encienda rápido el computador, pero esto no termino cuando se prendió el computador.
Me miro y me dijo este será un secreto, si le dices a tus padres les haré daño. Me recostó en la alfombra del sueño, era gris y áspera. Se bajo los pantalones y me hizo tocarlo y decia constantemente “se que lo quieres” para luego bajarme la ropa interior y violarme. Sentí que fueron horas ahí, solo tocaba la alfombra áspera y miraba por la ventana como se movía el árbol de afuera, cuando acabo me subió la ropa y me dijo que debía bañarme ahora. Y se fue, recuerdo que sangre y que dolia mucho.
Esto se repitio por un año hasta que nos cambiamos de nuevo de casa, porque la economía había mejorado y mis padres compraron una casa nueva. Me costo 5 años descubrir que me habían violado, fue como si los recuerdos se hubieran borrado hasta que un día me manosearon en el metro camino al colegio cuando tenia 17 años y recordé todo, comencé a tener pesadillas y desear estar muerta.
Aun no puedo olvidar, aun tengo pesadillas, aun siento su olor, aun me duele.
Hasta el día de hoy la palabra violacion resuena en mi interior pero no soy capaz de decirla, no se cuando podré avanzar y que esto deje de doler.
La persona que me violo esta libre, porque hice la denuncia muy tarde y ya había pre-escribido. Pero se que tenia una denuncia anterior a la mía y la justicia de mi país no hizo nada.
Ultimamente me encuentro estancada en el pasado, tal vez suene ilógico, o un poco descabezado, pero he llegado a pensar que soy yo quien hasta ahora sigue pagando por tu pecado.
no lo pedí, no lo busqué, siquiera lo imaginé, pero pasó y eso ya nadie lo va a cambiar, parte de mí quiere aceptar que no tuve culpa, mientras la otra me recuerda a diario la mala decisión que tomé, si no hubiera faltado al colegio ese día, si no hubiera mentido, si no hubiera tomado, si no hubiera confiado, pero ya pasó y no puede cambiar, destruiste a esa niñita buena de 14 años, esa maldita puta niña ingenua de 14, pensé que eras mi amigo, pero los amigos no hacen esas cosas, pensé que iba a estar bien, pero de la nada todo se fue a la mierda, es como volver a ese momento, volver a tomar conciencia y ver sus caras de decepción, los decepcioné a todos, fui una vergüenza, y lo único que quería era que nadie supiera sobre eso, pero ahora, después de 3 años, todos lo vuelven a saber, y ese rumor que había quedado olvidado en el pasado está volviendo a ser contado, cada historia es diferente, creen saberla pero no, ellos no vivieron lo que yo viví, no saben ni un poco lo horrible que fue y lo horrible que sigue siendo, lo único que me hace pensar esto es que debí quedarme callada, nunca decir nada, aguantarmelo, dejar que se salga con la suya, para que nadie más hable de eso nunca, no saben el daño que me hacen con cada pregunta ¿cómo pueden hacerme esto? "saben" la historia y aun así se atreven a preguntarme?
Abuso.
Pensé mucho en si escribir esto o no, pero creo ya llegó el momento de hacerlo.
Me abusaron. Así de corto y sencillo.
Me abusaron.
Me tocaron.
Me humillaron.
Me violaron.
Me rompieron.
Sí, leyeron bien. Me abusaron.
Tenía 16 años, cuando un chico de 20/21 años me habló en facebook. Él era de mi ciudad y hablamos lo más tranquilo esa noche.
Fueron pasando los días y llegó la gran pregunta de "¿querés que nos veamos?" y le respondí que sí. Ese estúpido sí.
Un día falté al colegio y fui a la casa de un amigo de él, no pasó nada porque dije que estaba indispuesta.
No fui a cojer. Yo era una pendeja pelotuda que quería tener amigos y fumar, nada más. Fui a la casa de su amigo pensando que nos ibamos a cagar de risa un rato, pero obvio, él ya sabía que no. Él era más grande que yo y sabía como poder manipularme.
Después de decir que no podíamos cojer porque estaba indispuesta me tocó igual y franeleamos. No entendía, porque al fin de cuentas no quería. No sabía cómo decir que no, entonces dejé que pasara.
Otro día me invitó a esa misma casa diciendo que iba una piba más entonces acepté creyendo lo mismo que siempre creí, "vamos a fumar y cagarnos de risa". Y otra vez, no pasó.
Esa noche me violó.
Tardé tres años en darme cuenta que abusó de mí. Tres años en darme cuenta que fue una violación.
Tres putos años.
Violación.
Violación, hasta el día de hoy me cuesta decirlo.
Violación, una palabra muy fuerte que jamás creí que yo la iba a tener que conjugar en una oración. Me violaron.
La chica no fue, y por desgracia yo sí.
Estábamos viendo una película hasta que me empezó a tocar a lo que le dije "no, estoy indispuesta". Él ignoró eso y siguió. Me empezó a sacar la ropa y le repetí "pero estoy indispuesta" y él siguió. Siguió, siguió y siguió.
Dolió.
Al terminar quedé helada. Yo, una chica de 16 años, estaba desnuda en la cama del amigo de un chico de 20/21 años que conoció por facebook. Había sido violada.
Era virgen, dolió. Sangró.
Fui al baño temblando, hice pis y ardió. Sangré.
Mi cuerpo si sabía lo que pasaba, mi cuerpo respondió. Yo sangraba por dentro pero por fuera no entendía.
Yo, fui violada por un chico de 20/21 años que había conocido por facebook.
Él, un chico de 20/21 años cometió un delito al violar a una chica de 16 años que conoció por facebook.
Esa noche el cielo lloró.
Lamentablemente aprendí.
Aprendí, muy pronto, a no llamar al conejo.
Aprendí, a guardar las zanahorias, para evitar tentarlo.
Aprendí, a no jugar de noche, para evitar llamarlo.
Aprendí, a no brillar, para no enfadarlo.
Pero, nada importó, porque yo aprendí,
yo lo evite, yo nunca lo llame,
y aún así, llegó.
Tú lo trajiste, dicen.
Tú lo tentaste, susurran.
Tú tienes la culpa, exclaman.
El conejo llegó y se robó mis provisiones.
El conejo llegó y se llevó mis juguetes.
El conejo, que llegó sólo, me tomó.
Pero de una inevitable manera,
aún sin buscarlo,
aún sin pensarlo,
es mi culpa.
Yo aprendí,
y de nada sirvió.
-Andy
Una pequeña flor.
Un chico de piel clara y cabellos oscuros esperaba paciente fuera de aquel salón de Biología a su amiga.
Amiga. Eso era una mentira, pues siempre habían sido más que eso; desde la primera vez que habló con la chica palida y de cabellos chinos, hubo algo. Empezaron con miradas no correspondidas que aumentaron a saludos planeados, pláticas entre clases que terminaron en conversaciones nocturnas.
"Oficialmente somos amigos a las 2:14 AM" Fue lo que él dijo, pero no lo que quería decir.
La puerta del salón se abre y sale la chica de cabellos castaños, él se levanta inmediatamente buscando su mirada, buscando aquellos ojos marrones que denotan alegría y felicidad de manera frecuente, pero, al estar frente a ella, siente que su mundo cae a pedazos, siente una opresión en el pecho y una necesidad de tenerla entre sus brazos.
Ella se acerca y lo encierra en un abrazo tímido mientras recarga la cabeza en su pecho, lágrimas solitarias comienzan a mojar la playera del chico; él la aprisiona con fuerza entre esos brazos entrenados y fuertes. Se mantienen ahí, estáticos, juntos y estables.
Pasan los minutos y ella se separa lentamente al tiempo que pasa su muñeca por la nariz y los ojos, quitando todo rastro de haber llorado minutos antes.
El pelinegro mete la mano dentro de su mochila y saca una pequeña flor de pétalos rojos con estrías rosas. Se la ofrece a ella en silencio, pero no solo le ofrece una flor, también le está ofreciendo todo aquello que ella le hace sentir, le está ofreciendo su amor y cariño.
—Está muy linda, Adi. —La chica halagó y miró para otra parte.
—Oye, es de mala educación no aceptar un regalo —Trata de animarse a sí mismo abre el posible rechazo de ella.
—¿En serio? —Los ojos de la chica brillan— Adi, es hermosa, me encantas.
Ella tomó la florecilla y abrazó al chico con fuerza.
Siempre fueron algo. Pero nunca hubo algo.
la historia ya comenzó.
ahora hagámosla nuestra.