De una mujer en otra fui pasando y en cada una dejé una parte de mi vida inmolada... Ya no tengo que darles ni espero que me den. Sólo con los amores que he soñado me quedo, y con el tuyo ¡oh muerte! aunque me causa miedo que tus labios destilen sólo tedio también.
Amor errante | Miguel Rasch Isla









