Lamento no haberte contado toda la verdad, y de haber sido tan cobarde como para terminarte en chat. Pero, en realidad, no tuve las agallas de decirte que me estaba enamorando de ti, que cada vez que te veía, mis escudos caían... me estabas volviendo vulnerable. Y eso... me preocupaba.
Siempre tuve miedo a que me hirieran, quizá por eso nunca podré ser feliz, porque tengo miedo a caer y no saber si puedo levantarme.












