De esos dias cualquiera, un domingo de soledad, por cosas del destino, de la vida, o vaya uno a saber, dos almas que estaban destinadas a no ser se encontraron. Los domingos duelen mas? fue mi pregunta. Y al final del dia habia encontrado una respuesta. Los domingos no son tan malos, si habia quien desbordara de risas la tarde. Desde no querer, hasta no demostrar, son las etapas inevitables que pasamos quienes portamos una armadura, que sin cura, nos tuvimos que amoldar para descartar las emociones. No dejamos ser, lo que de verdad podria valer, por ese miedo abismal de no ser lastimado. y entre esas cuestiones, se nos olvida considerar, que a las emociones no las decidimos manejar. Bastaba con entender, que lo que surge de manera tan espontanea, habia que dejarlo ser, o prepararnos para perder.