¿Sabes? Dijiste que no te rendirías, a pesar de lo que dijeran, tu seguirías. Dijiste que cumplirías tus sueños, ¿verdad?
¿Que ha pasado? Ya te ves insuficiente otra vez. Que no eres capaz. Que intentarlo es una tontería. Que no puedes contra el mundo.
¿Es eso lo que te mereces creer? ¿Lo que te hicieron creer?
Lo formularé de otra manera, ¿es eso lo que realmente quieres creer?
Te responderé. No. No. Una vez soñaste con ello. ¿Porqué autoproclamarte límites cuando no los vistes en el comienzo? ¿Porque muchas personas te lo dijeron? Quizás con charlas del tema, quizás lo comentaron de pasada. Pero, ¿tú te vas a quedar satisfecha?
Vas a sonreír tan falsamente cada vez que pregunten por tu sueño, vas a inventarte una excusa distinta cada vez que te pregunten el porqué lo seguiste. ¿Cuál será? ¿Que te encantaba, que lo deseaste desde pequeña, que lo descubriste y fue amor a primera vista, que es muy especial para tí, que empezaste con alguien que no quieres olvidar? No. Todas ellas, todas, pueden ser el porqué de tu verdadero sueño. ¿Le atribuirás ese honor a el reemplazo?
Que no puedes escoger tu futuro. Que eres muy pequeña y no lo entiendes. Que te tienes que asegurar un trabajo. Que primero debes ganar un hogar y dinero. Que no debes arriesgarte. Que no lo entiendes. ¿No? Te pregunto, ¿de verdad no lo entiendes? O acaso ya estuviste llorando pensando en cada una de esas palabras. Pensando que no quieres trabajar en lo que no te llena. Que no aguantas más, estudiando lo que no deseas. Que no te da fuerzas para seguir. Que cuando decidiste ir a por ese sueño, antes de que te desilusionaran, ya sabías que iba a ser arriesgado, ya lo sabías, pero aún así, decidiste ir a por él.
¿Dónde quedaron esas palabras? Palabras puras, que salían de tu corazón, justo antes de ser intoxicado por cientos de frases que la gente decía sin entender.
No tienes el apoyo de tus padres, de tu familia, o incluso de tí mismo. Pero hoy te digo: lucha.
Si alguna vez, después de rendirte, pensaste que debías seguir. Si antes de rendirte pensaste que aguantarías al mundo entero. Si creaste tus planes o vas a explorar. Si solo quieres llenar un vacío o realmente te llena de felicidad. Ve. Ve.
Seca esas lágrimas. Y ve a por tu futuro, tu sueño. Porque es tuyo, y sólo tuyo. Y nadie lo entiende más que tú, a nadie le afectará más que a tí, nadie se arriesga más que tú.
Y cuando lo consigas, ya verás, la sonrisa que llevarás. Y cómo callarás a esas personas que te frenan. Y lo más importante, cómo callarás a tu yo actual, ese que está leyendo esto.













