Es domingo por la noche y me encuentro viendo una comedia romántica un poco patética, sin embargo, no puedo evitar pensar en que incluso la comedia romántica más patética es mejor que mi vida romántica, lo cual dice ya mucho sobre mí. Tengo 34 años y soy soltera, aun así pese al gran feminismo que inunda las calles parece que eso no cambia la costumbre de las personas de preguntar: ¿y tú cuando te casarás? ¿Y tú príncipe azul? La respuesta “no creo en el matrimonio ni en el príncipe azul”, no parece satisfactoria para nadie. Lo cierto es que estoy cansada de besar sapos y ya no tengo ánimos de buscar al príncipe azul. ¿Acaso soy la única?
















