Me siento vacío, y sé que se debe al hecho que me he obstinado en buscar tus ojos en otros rostros y tu aroma en otra cama, pero es que se me hace imposible lidiar con la realidad donde tu voz ya no me habla y donde tus palabras ya no me mienten, daría todo por encontrar un atisbo de verdad en ti, algo que me arrope cuando el frío y el miedo me acompañen, porque te has convertido en quien empuña el puñal de mis desgracias, la sombra que cubre mis fracasos. Dime ¿qué hago después de ti?
















