Esta historia me la contó un amigo, hablamos toda la noche sobre esto, con Jameson (on the rocks), Jack Daniel’s (out the rocks ¿?) y Fernet (on the Coca Cola) como testigos. Mi amigo es músico, ha pasado por muchas bandas, conoce a infinitas personas en el ambiente, y se enteró de lo siguiente:
Versión corta
Dos integrantes de una banda están en pareja, durante varios años, terminan la relación en buenos términos, la banda sigue, la ex novia se revuelca con otro integrante de la banda una noche: quilombo universal, fin de la banda tal y como la conocemos.
Juicio político
La versión corta es la que manejan los giles, y es sobre la que les encanta opinar a quienes les importa más dejar plasmado en la historia su juicio de valores, que conocer la verdad para construir una idea con criterio. Esta gente y con solo un párrafo como historia, castigó a la ex por puta, a su touch and go por traidor a la banda, y al ex novio en mártir. Yo vengo a crucificar al mártir, a mostrarlo como lo que es: machista, simplista, cagón y tirano. No tanto para justificar a los potagonistas, más bien para completar la lista de culpables, que gracias a los idiotas de siempre, incineran al árbol caído y se les pasa por alto que hay otro árbol de pie tanto o más culpable que los que se arrastran por el piso escapando de las llamas, solo porque no se les canta ver los matices, no sea cosa que descubran que su juicio no es del todo certero.
“Nadie sabe cuándo caerá el crepúsculo y la vida no es un problema que pueda ser resuelto dividiendo la luz por la oscuridad y los días por las noches; es un viaje imprevisible entre lugares inexistentes.” (Stig Dagerman; “Nuestra necesidad de consuelo es insaciable”; Mayo 1952)
Versión con lupa: Actitud rockstar en el hormiguero
Los dos integrantes de la banda terminan su relación de pareja que duró sus buenos (y malos) años, aunque la banda sigue su periplo en los escenarios y ensayos. Por acá es donde agregamos el primer matiz que los giles pasan por alto o deciden no enterarse, un hecho que tiñe la historia con los primeros colores machistas: el señor ex, al poco tiempo de terminar la relación, al finalizar los ensayos se jacta de que se tiene que ir rápido porque tiene que (cita casi textual) “atender a sus groupie’s”, también lo dice mientras whatsappea de forma satánica, aplica Tinder con fuerza o sabe dios qué más. Adoptó una plena actitud rockstar, siendo un pobre diablo, como cualquiera que se crea estrella en el ámbito musical uruguayo y no sea Gardel. En este punto de la historia ya están en la tribuna quienes en la versión corta del relato tildarán de puta a la ex y de traidor al otro integrante, el amante fugaz (quien, justo es decirlo y por más que se levanten sospechas, nada tuvo que ver con la separación de la pareja dispareja). Ninguno de estos futuros jueces ha levantado la voz en este punto para por lo menos gestionar alguna sanción moral ante el machote que se jacta de su ganado frente a la que hasta ayer amaba con locura. Por el momento se llaman a silencio o peor, festejan al hombre lo rápido de su recuperación emocional, ya que aparentemente cuanto más rápido se pone a coger un tipo al terminar un noviazgo, más macho alfa es, más fortaleza demuestra. La idiotez como faro del orgullo. Un asco. Cuando lo hace la mujer, es puta, según el juicio de esta gente que está firmemente convencida de que tiene un cerebro funcional en la cabeza.
Volviendo al señor ex, todo el tiempo se preocupó por dejar claro lo siguiente: soy un superado, el pasado ya no me pesa, no me nubla el juicio las emociones, me voy de putas.
(fuente: csabaklement.tumblr.com)
La noche de la discordia: Los culpables son (lo siento) culpables
Digamos que la banda estaba de gira, y en la previa de un toque, una noche como tantas en las que algunos integrantes se fueron a tomar alcohol con cierto énfasis, un hecho fortuito acercó demasiado los rostros de los protagonistas de la infamia. Es solo un detalle descriptivo, ya que nadie tiene la obligación de coger con quién tenga un roce fortuito de rostros cercanos, obviamente. Lo que digo es que en ese momento tomaron la decisión: hay momentos en el que se toman decisiones como esta, y que son tan buenos o tan malos como cualquier otro, de verdad no tiene el más mínimo sentido buscar en el libreto un argumento a favor o en contra enfocándose en el punto exacto en el que la trama se tuerce ¿para qué? Creo que, con el diario del lunes y el contexto del martes, hoy sabemos que si no se torcía allí la trama, se torcería en cualquier otro momento, solo era cuestión de tiempo. Así que pasó lo que pasó.
Por supuesto que (repito) nadie intenta en este texto eximir de culpa a estas dos almas, no se necesitan muchos dedos de frente para saber que es un hecho que inevitablemente generaría como mínimo una incomodidad innecesaria, que se la podían haber ahorrado él cerrando su bragueta con pegamento del bueno y ella llenando su vagina con un poco de hielo. Pero de allí a calificarlos de traidor y puta ya es mucho, ya que hasta donde sé, cada uno tiene derecho a fornicar con quien se le canta la chota o la almeja, siempre que se maneje dentro de los parámetros establecidos en los pactos pertinentes (por ejemplo un noviazgo). En este caso, ningún pacto lo prohibía, nadie era pareja de nadie. ¿Lo podrían haber evitado? Sí ¿Estaba prohibido lo que hicieron? No. Sobre todo tomando en cuenta la actitud de superado que adoptaba el ex. Todos se encargaron de culpar a los culpables, pero se olvidaron de uno: la “víctima”.
Todo daba a entender que al señor ex ya no le importaba el más mínimo carajo la señora ex ¿Quién iba a pensar que al tipo le afectaría algo fugaz como esto? A no ser que no hubiera superado una mierda, que simplemente su actitud de Jeque acudiendo a su harén al finalizar cada ensayo era una bomba de humo para ocultar su dolor y su soledad, para que nadie pudiera ver que estaba haciendo lo que según los estúpidos ningún macho puede hacer: sufrir y padecer, sentirse afectado por haber amado y perdido, mostrar heridas abiertas, o (ni dios permita) llorar.
Acá vemos el primer cargo del que acuso a la supuesta víctima: Hipócrita. Veredicto: culpable.
Segundo cargo: Indiferencia. Veredicto: culpable. Nunca le importó si su actitud de “me voy de putas” afectaba en algo a su ex, con quien se supone estaba todo bien; pero reclama que nadie pensó en sus sentimientos cuando ella quiere revolcarse con alguno (llamémosle “irse de chongos”, hasta que el lenguaje deje de ser machista tenemos que arreglarnos con lo que tenemos). ¿Le tendría que haber importado lo que sentía ella ante su actitud rockstar? No sé, cada uno hace lo que se le canta. Yo solo puedo decir que jamás caería en una actitud así de básica. Lo que importa es que, flaco, si no te importan los demás, no reclames que a los demás le importes vos. Además de machista, es troglodita y como veremos a continuación (tercer cargo) tirano.
“Consideremos al hombre que no es feliz porque no brilla sobre los demás, que se mete por los ojos. Que anhela, ansia ostentar sus dones y pretensiones, luchando por forzar a todos, como si lo pidiera de limosna, a que lo reconozcan como grande hombre y lo encumbre sobre los otros. Un ser así es uno de los más lastimosos espectáculos bajo el sol. No es grande hombre, sino pobre enfermo ávido, más digno de ocupar una cama de hospital que un trono entre los hombres. Apartaos de su camino, porque la criatura no gusta de sendas solitarias, no puede vivir sin el elogio, sin causar maravilla, sin el encomio de ditirámbicos artículos. Mas eso no es grandeza, sino vaciedad, puesto que nada contiene, es hambre y sed de alabanza. En verdad creo que no hubo grande hombre, ni siquiera cuerdo que llevase algo dentro, poco o mucho, que se preocupase de todo eso.” ( Thomas Carlyle: El culto de los héroes, 1841)
(ilustración de Anton Gudim)
El fin del mundo (al que como bien sabemos ya estoy Acostumbrado)
El tirano se entera, y decide expulsar a los integrantes de la banda en discordia. Desde su trono, decide que él es la banda y nadie más, los puestos vacantes serán sustituidos. Se entera la prensa y caen los juicios de traidor y puta sobre los exiliados, las masas encienden antorchas, toman hachas y tridentes y persiguen a los condenados por siempre, celebrando al mismo tiempo la decisión de su infalible líder.
¿Adivinen quien llora en público ahora? El súper macho alfa, convertido en (falsa) víctima. Ahora vale llorar, porque suma, capta adeptos a su secta prehistórica, ayuda a que nadie se fije en su actitud previa a los hechos y solo fomenta el odio y el rencor.
Epílogo Acostumbrado
-Fijate –le decía a mi amigo arrastrando la lengua –que la puta y el traidor ahora no solo cargan con su culpa, sino con la culpa de la falsa víctima, que no asume la responsabilidad de haber adoptado una actitud que nada que ver desde el principio, y que encima no supo manejar la derrota con entereza. La opción difícil era hacerse cargo de haber hecho cualquiera, dar señales equivocadas, y todo por el orgullo de quedar bien ante el mundo, mostrar la imagen de fuerte y macho ante cualquiera que mire. Esa opción difícil lo obligaba a seguir con su jueguito, a seguir acudiendo al llamado de sus “groupie’s”, ya que si nada le importaba antes ¿por qué le iba a importar ahora?
-Pero le importó, y mucho –me dijo mi amigo, mientras intentaba tomar fernet sin volcarse encima la bebida con su pulso descalibrado –se cabreó hasta los huevos y mandó a todos a la mierda.
-Por supuesto, optó por la opción fácil –le subrayé, mientras buscaba un trapo para que se secara el fernet que se volcó en la solapa –si persistía en su actitud de superado, eso implicaba permitir que su ex cogiera con quién quisiera sin consecuencias, que se atreviera a ser feliz sin él. Peor, frente a él (lo mismo que hacía él pero al revés, en el machismo eso está estrictamente prohibido y condenado), esa es muy difícil porque exige una valentía que evidentemente no tiene, una fortaleza de la cual carece, y un sentido del honor inexistente y que encima ahora reclama acusando de traidor y puta a los que solo son culpables de coger sin haberle pedido permiso.
-Hay muchos así –mi amigo hablaba al mismo tiempo que se servía más fernet, y claramente no podía hacer ambas cosas a la vez –solo que éste encima tenía poder: podía castiga a aquellos que hacían lo que a él no le gustaba, y los castigó.
-¡PUM! ¡AFUERA!
-Pum afuera.
-Como te dije, es la opción fácil: no se hace cargo de nada, queda como la víctima, pobrecito, la banda sigue, él también, y borra de la faz de la tierra a los insectos molestos. El macho castiga a quienes se atrevieron a desafiar su liderazgo en su universo, uno bien chiquito y limitado. ¿Le contaste alguna vez las neuronas? La próxima contalas a ver cuantas tiene. Seguro son con suerte apenas dos o tres.
Brindamos, y me fui.
“Los hijos de puta no saben que son hijos de puta. Mejor dicho: se creen que no. Que son buena gente. O gente común, por lo menos. El hijo de puta tiene siempre cincuenta razones que lo justifican. Cincuenta motivos que lo cubren, que lo escudan, que lo limpian. Vas a ver. Preguntale. (…) Te van a decir que no. Que ellos no son malos. Que los hijos de puta son los otros. Los que los consideran hijos de puta.” (Eduardo Sacheri; La noche de la Usina, 2016)