(...) Y en todas nos olvidaremos el uno al otro hasta el día en que sea redimido cada árbol de cada bosque y ya nadie se excluya en la inocencia por fortunas peores; porque ellas duermen todas sobre mi corazón como sobre una barca y su sueño se hace para dulces anzuelos. Pero sólo por una me daré la vuelta, y me pondré a la fila de los hombres.
Juan Carlos Suñén
















