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If you want to look at Venus in all its glory all the time you would need to use the Caracol (snail)
TAN TAN TAN...
¿Cómo serán los jurados y las críticas? ¿Qué pensarán de mis proyectos? ¿Cuánta será la presión y la competitividad? Estas son algunas de las inquietudes más frecuentes para todo novato en la Escuela de Arquitectura. Los jurados juegan un rol sumamente importante, ya que es en estos donde surgen nuevas ideas, consejos, críticas. Tenemos los jurados finales, ya un poco más serios, y los “pin-ups”. La verdad es que no importa el año en el que estés, el profesor o el proyecto que sea, siempre existen los nervios a la hora de un jurado o “pin-up”.
Recuerdo mi primero “pin-up”, teníamos que presentar/vender nuestra a idea a un público desconocido. Las críticas fueron más bien consejos para todos ya que nos estábamos estrenando en esa área. Con el tiempo aumenta la intensidad, la tensión, las criticas y sobretodo, aumenta la capacidad/necesidad de uno como diseñador exponer/defender el proyecto de uno, las ideas. En ocasiones se pierde pero en otras se gana, todo es cuestión de preparación.
Durante el semestre los “pin-ups” eran los más famosos, hasta que llego el trabajo final, para el cual hubo un jurado per se. Cabe mencionar que el mero echo de que fuera en el salón conocido como “La pecera” nos puso los pelos de punta. Pero nada, fue un jurado como cualquier otro “pin-up” con un mayor nivel de seriedad, con invitados y con una dinámica más profesional. Al tener que presentar nuestro diseño final, en este caso un objeto lúdico/juguete, estaba en nosotros la responsabilidad y el reto de transmitir exitosamente nuestras ideas, nuestro fin, nuestra arquitectura.
En fin, un jurado no es otra cosa que la mera evaluación, discusión y exposición de ideas. Hay críticas y críticos, puntos ganados y puntos perdidos, ideas ricas e ideas tímidas; se ve de todo. La clave está en saber defender el punto/idea de uno, saber defenderlo ante las criticas; saber venderlo. Sí, en ocasiones hay criticas devastadoras, pero también hay criticas, ya más bien a nivel de consejos, que no tan sólo enriquecen el proyecto, sino que traen consigo un sinnúmero de ideas. Por ende, no hay razón por la cual temerle a un jurado. Un buen jurado es esencial en el proceso de un buen diseño.