Debo confesar que soy más partidaria de la literatura de ficción con sus personajes irreales, descritos con detalles, locos o normales, simpáticos o antipáticos, que de los estudios sociológicos o cosas por el estilo. Es que los personajes ficticios en algún momento se pueden convertir en tus amigos, enemigos o familia, lo que no sucede con los artículos o investigaciones sobre un tema concreto. Pues, resulta que este libro es una expcepción. Sus personajes son reales y se hicieron parte de mi vida.
¿Me gustó? Difícil de decir debido a que me enfrenté con las verdades dolorosas sobre la sociedad chlena desde su formación hasta el día de hoy.
De qué se trata: Es un estudio sociológico sobre la vida social chilena, retratos de sus representantes con un poco de historia y lingüística.
¿Cómo apareció en mi vida? Un amigo me lo prestó para que conociera mejor a los chilenos. Lo he intentado empezar a leer varias veces y al principio era complicado. Hace 2 semanas me conccentré y viajé a través de cada página hasta que lo terminé ayer. El libro va a permanecer conmigo al menos 1 año ya que mi amigo se va de Chile este fin de semana.
Partes favoritas: La verdad es que son varias. Las dejo todas anotadas aquí.
“El siútico es al snob lo que el yeso es al mármol, y al parvenu lo que el Louvre al Palacio Cousiño. Un sucedáneo, una imitación, una criatura dañada y asfixiada, a merced de la burla crónica en un país con una clase alta igualmente imitativa, y un amplio estado llano. El arribista en el lugar equivocado, que soporta el menosprecio de un salón en el que la obediencia es más importante que el talento, y donde la imaginación puede llegar a ser causal de exilio. Porque “roto“ podía ser un insulto pero al mismo tiempo tenía -y tiene- una acepción amable y hasta patriótica, pero “siútico“ será siempre un arma de ataque y un signo de vergüenza”.
“La cercanía física no afecta la distancia simbólica“.
“Conocer a alguien, o decir que se le conoce comentándolo al pasar, sin necesidad ninguna, cuando nadie ha preguntado, es el primer paso. Una estrategia universal que en inglés tiene nombre -dropping names-, y que alude a la fascinación de arribar dejando un reguero de apellidos en la conversación, como las migas de Hansel y Gretel, que le indican al interlocutor la senda que lo llevará al éxito. La meta será que toda esa gente de apellidos elegantes reconozca al siútico como uno de ellos”.
“Lo que parecía estar sucediendo era una transformación social, en que por primera vez un numeroso grupo de personas, disconforme con su posición relativa en la sociedad, veía posible mejorar su condición con un método que guarda ciertas similitudes con el síndrome de Estocolmo, aquel cuadro de alteración sicológica en que el secuestrado se identifica con el secuestrador y lo defiende, buscando refugio y protección en su victimario. Un esnob sería algo así, una víctima que en lugar de rebelarse, criticar o desentenderse de su lugar en el orden social, pasa a ser un vigilante estricto de ese mismo orden, encarnando de manera rigurosa sus valores y pautas de discriminación”.
“En Chile siempre ha habido pobres. Como ya se ha dicho, son una porción importante de la población chilena y, hasta hace pocos años, la pobreza se transmitía con un voluntarismo casi genético. Hay gente que hereda propiedades y gente que hereda pobreza; hay linajes de pobres, generaciones con su propia y lastimosa historia, su particular cultura de fatalidad y supervivencia. En estos dos siglos de convivencia como nación, los chilenos no pobres -que en ningún caso quiere decir ricos- han elaborado distintas miradas sobre sus compatriotas menos afortunados. Para ellos, el pobre puede ser flojo, o comunista, o una especie de hermano menor con retardo, o un ser infinitamente bueno solo por el hecho de ser pobre, como el buen salvaje. El pobre obediente, aquel que “conoce su lugar”, puede ser diligente, servicial, amoroso y leal. Pero, en caso de ejercitar su capacidad de crítica, también puede ser chusco, mal agradecido y resentido. Su cercanía engendra culpa, miedo, lástima o conmiseración; un carnaval de lecturas que a veces corren en paralelo y a veces se confunden”.
Este libro es para: Las personas que están igual de sorprendidas y hasta chocadas dentro de las realidades de Chile y que buscan las respuestas a muchas preguntas acerca de la sociedad chilena.
Este libro no es para: Ciertos respresentantes de la sociedad chilena quienes no creen en la existencia de estos abismos y rupturas o simplemente no están dispuestos a mirarse en el espejo.