Cómo no devenir nube.
En el mundo humano y planetario, existen distintos tipos de nubes.
Casi todas comparten lo vaporoso y mutable como cierta “estabilidad” en su forma matérica.
“Las nubes planetarias duran porque se deshacen”
Suben y bajan, vuelan, se desplazan en bosques se vuelven río y devienen mar.
La historia de la colonización sigue las rutas del agua:
En el mundo, existen 5 rutas marítimas principales. Los humanos siempre han querido colonizar la tierra y todo lo que contiene.
Ha sido demasiado humano, perpetuar la práctica de dominar el espacio y el tiempo, crear rutinas para crear certezas, y crear certezas para dejar de imaginar escenarios alternos, para dejar de inventarnos en otras formas de estar en y con la materia. Sobre todo ha sido muy humano creer dominar la materia, su forma, su ritmo y su punto de ebullición.
Las nubes electrónicas, cruzan dimensiones espaciales poco pensadas, tecnologías digitales que navegan corporalidades intangibles, materiales híbridos, mitad código, mitad polímero.
Formas matéricas de existencia residual.
Su mécanica existe fuera del espacio terrestre.
Su ruido,
Es eléctrico, constante, punzante.
Las nubes electrónicas siguen las rutas marítimas.
Como una inscripción colonial que repite una narrativa de dominación sobre cuerpos y especies.
Me gustan las nubes, porque se deshacen.
Pero las nubes electrónicas y digitales no tienen punto de fuga.
Hace tiempo se confirmó la presencia de agua en el planeta Marte.
El planeta de la guerra. El planeta interior más alejado al sol.
La historia de la colonización sigue las rutas del agua.
Este es un boceto de Marte. Terraformado, con océanos, nubes y zonas verdes.
Las nubes duran porque se deshacen: Prisioneras en su forma mutable.

















