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Lev Gumiliov, el “último eurasianista”
Por Maxence Smaniotto
Traducción de Juan Gabriel Caro Rivera
Publicado en la revista Rébellion 98
Una vida de exilio
Entre las enseñanzas del emperador Marco Aurelio existe una que nos parece ilustra particularmente bien la personalidad de Lev Goumilev: “En ninguna parte un hombre se retira con mayor tranquilidad y más calma que en su propia alma; sobre todo aquel que posee en su interior tales bienes, que, si se inclina hacia ellos, de inmediato consigue una tranquilidad total. Y denomino tranquilidad única y exclusivamente al buen orden”. Todo en los antecedentes de Goumilev parecía predisponerle a que se convertiría en un historiador y pensador que, tras varias décadas de ostracismo y sufrimiento dentro de su natal URSS, exploraría a fondo el origen de los pueblos de Rusia y el Asia Central, hasta el punto en que hoy en día es considerado una de las autoridades más influyentes en ese tema.
Hablemos primero de su familia. Lev Goumilev nació en 1912, hijo del poeta Nicolai Goumilev y Anna Ajmátova. Su padre, que se alistó en la caballería durante la Gran Guerra y fue condecorado dos veces con la Cruz de San Jorge. Fundó junto con el poeta Sergei Gorodetski la Corporación de Poetas. Esta agrupación estuvo en el origen del movimiento acmeísta y se oponía fuertemente al movimiento simbolista que en ese entonces dominaba la poesía rusa, criticándolo por su hermetismo y su gusto por lo oculto. Nicolai Goumilev fue detenido por la CEKA en 1921 y fusilado sin juicio, acusado de “agitación monárquica”, mientras que Anna Ajmátova, que se había divorciado de Nicolai en 1918 y se había vuelto a casar y se le prohibió volver publicar desde 1922. Lev Goumilev quedó huérfano a los nueve años y fue considerado por las autoridades soviéticas como el hijo de unos contrarrevolucionarios, lo que le acarreó una serie de persecuciones durante el resto de su vida. Siempre tuvo una imagen muy idealizada de su padre, al que defendía constantemente, mientras que no sentía mucho aprecio por su madre Anna. Anna había perdido rápidamente el interés en cuidar de su hijo, dejándolo con su madrastra en un pequeño pueblo del oblast de Tver, Bezek, a 400 kilómetros de Moscú. Lev pasó allí toda su infancia y adolescencia, es decir, de los seis a los veinte años. No abandonó Bezek hasta 1929 para irse a vivir Leningrado en condiciones muy difíciles. “Privado de sus derechos civiles” debido a sus orígenes familiares, su carrera académica resultó especialmente complicada. Aunque eso no le impidió encontrar los medios para participar en expediciones arqueológicas en Siberia, Crimea y Asia Central a principios de 1930. En ese entonces el joven Goumilev ya mostraba una profunda fascinación por los grandes espacios, los pueblos nómadas y los climas duros, que influirían profundamente en su visión de la historia. En cierto modo, toda su vida estuvo marcada por esta doble vertiente existencial, la cual se reflejó en su obra: por un lado, el sufrimiento material y, por otro, el exilio interior de un hombre que nunca dejaría de cuestionarse el destino de la humanidad.
La policía soviética nunca dejaba de visitar la casa de Lev y fue detenido por primera vez en 1933, para ser luego liberado dos días después. Su segundo encarcelamiento se produjo en 1935, en plena Gran Purga, y sólo fue excarcelado gracias a una carta que su madre escribió directamente a Stalin (rogándole, por cierto, que liberara a su nuevo marido). Fue encarcelado por tercera vez en 1938, esta vez como consecuencia de la defensa pública que hizo de la obra de su padre tras el hecho de que un profesor se burlara y la denigrara en una conferencia universitaria. Acusado de haber formado un grupo subversivo – formado por tres miembros – que tenía por objetivo asesinar a Stalin (!), Goumilev fue interrogado, insultado y torturado antes de ser condenado a diez años en un Gulag, pena que más tarde se redujo a cinco años de trabajos forzados en el norte de Siberia. Fue liberado en 1943 y, haciendo caso omiso de sus sentimientos personales hacia el régimen, se alistó como voluntario y partió hacia el frente europeo en 1944. Como soldado del Ejército Rojo, sirvió como artillero y luchó hasta llegar a Berlín tras participar en la campaña de la Pomerania. Goumilev siempre decía que se alistó en el ejército por patriotismo, no porque apoyase al régimen que había matado a su padre y le había enviado al Gulag. Además, sus antecedentes penales y su filiación le impidieron recibir cualquier clase de condecoración militar. Sin embargo, el hecho de haberse convertido en veterano de la Guerra Patria le dio cierto respeto y le permitió continuar sus estudios con tal de preparar su doctorado, el cual se centraba en la formación de los primeros kanatos de Asia Central. Pero esta calma duró poco. En 1949 fue detenido de nuevo en el marco de una serie de purgas y, una vez más, lo condenaron a vivir en un Gulag cerca a Omsk, donde pasó siete años de su vida.
Goumilev demostró un estoicismo excepcional y una resistencia sin parangón que lo mantuvo firme todo ese tiempo. De día trabajaba y de noche escribía las notas que constituirían los esbozos de su primer libro dedicado a la historia de los xiongnu, un pueblo de habla túrquica que era antepasado de los hunos. Este libro, titulado Los Xiongnu, sigue considerándose una obra de referencia sobre el tema, aunque no ha sido muy traducido en el extranjero, sólo cuenta con ediciones en italiano, turco y polaco. El XX Congreso del PCUS y la llegada al poder de Nikita Jrushchov marcaron el inicio de un periodo de distención dentro de la URSS. Goumilev fue liberado y, de regreso a Leningrado, donde trabajaba como bibliotecario, inició una correspondencia con dos de los fundadores del movimiento eurasiático: Petr Savitski, exiliado en Praga – al que conoció durante un breve viaje a Checoslovaquia – y Georges Vernadski, que se había convertido en profesor universitario en los Estados Unidos. El contacto con el pensamiento euroasiático animó a Goumilev no sólo a proseguir sus trabajos, sino también a ampliarlos, desarrollarlos y añadirles un gran número de conceptos tomadas de la geografía, la etnología, la historia de las religiones, la biología y la paleo-climatología que estaba en consonancia con la metodología desarrollada por los euroasiáticos de las décadas de 1920 y 1930. Y aunque a partir de ese momento comenzó a tener una vida más estable, su situación académica continúo siendo precaria. Sus trabajos fueron frecuentemente censurados, criticados y condenados al ostracismo. También se le negó la posibilidad de dar conferencias universitarias a pesar del apoyo de algunos de sus colegas y antiguos directores que desde hacía mucho tiempo reconocían sus capacidades. Muchos de sus libros, sobre todo los más importantes desde el punto de vista teórico, fueron rechazados por las editoriales soviéticas. No fue sino hasta finales de la década 1980, en el clima de la Perestroika, que sus obras fueron finalmente publicadas, convirtiéndose rápidamente en un éxito.
Lev Goumilev murió en San Petersburgo en junio de 1992 a la edad de 80 años. A pesar de las dificultades que tuvo que afrontar a lo largo de su vida, escribió diez libros y más de doscientos artículos, es muy conocido en Rusia y en el mundo postsoviético, incluso entre el gran público. Ha sido citado por jefes de Estado como Vladimir Putin, Nursultan Nazarbaiev, quien fue presidente de Kazajstán, y Askar Akaev, expresidente de Kirguistán. Además, sus obras siguen siendo citadas por muchos intelectuales y políticos de la República de Tartastán. Una universidad kazaja (la Universidad Nacional Eurasiática de Astana) lleva su nombre y su antiguo apartamento se ha convertido en una casa museo. Sus ideas fueron retomadas por Said Buriatski, ideólogo islámico de las guerrillas del Cáucaso, con tal de oponerse a Moscú y legitimar la creación de una confederación musulmana del Cáucaso Norte separada de Rusia. Sus obras se reeditan con regularidad y su pensamiento ha influido e inspirado a un gran número de pensadores y artistas. Aunque sus libros son poco traducidos en el extranjero, su obra ha sido objeto de análisis y monografías en Italia (Luigi Zuccaro en 2022, Dario Citati en 2015 y Martino Conserva en 2005), Estados Unidos (Mark Bassin) y Francia (por Marlène Laruelle, quien las ha abordado de una forma innecesariamente polémica).
La revalorización de los pueblos nómadas del Asia Central
La primera parte de las obras de Lev Goumilev está íntegramente dedicada al estudio de los pueblos turco-mongoles del Asia Central. No se trata de estudios especulativos o místicos sino, por el contrario, del fruto de varios años de estudio realizados durante expediciones arqueológicas que permitieron al investigador ruso estar en contacto directo con los descendientes de los pueblos que estudiaba. El resultado de estos estudios y experiencias sobre el terreno es una obra polifacética y abundante cuyas características ya pueden verse en su “trilogía de la estepa”. En sus tres primeros libros (Los Xiongnu, publicado en 1960; Los antiguos turcos, en 1967; En búsqueda de un reino imaginado, en 1970) Goumilev mostró mucho interés por la historia de los pueblos turco-mongoles que, durante siglos, dominaron las estepas de Asia Central y crearon inmensos imperios que se extendían desde Corea hasta las puertas de Europa. El investigador ruso se esfuerza por devolverles una dignidad cultural e histórica despreciada durante mucho tiempo por la historiografía rusa, a la que Goumilev y los eurasiáticos acusan de haber sido influenciada por Occidente y su concepción de la civilización, ya que para ellos estos pueblos eran considerados como bárbaros. Frente a esta corriente historiográfica, que no veía en estos pueblos más que una sucesión de tiranías y destrucciones, Goumilev no sólo rehabilita sus estructuras culturales, sino que subraya las distintas facetas de cohabitación entre los pueblos rusos y turco-mongoles que, más allá de sus relaciones conflictivas, pasaron por periodos de simbiosis, alianzas e intercambios recíprocos. El punto de vista desde el que Goumilev abordó la historia del pueblo xiongnu en el primer volumen de su trilogía, Los xiongnu, era totalmente inédito en su época, ya que trató de distanciarse lo más posible de la historiografía china, única fuente que existía en ese entonces sobre este proto-imperio turco. El Imperio Medio estaba constantemente en guerra con el Imperio Xiongnu, los cuales eran considerados como los antepasados de los hunos. Goumilev, en cambio, optó por una perspectiva “des-chinificada”, rehabilitando a lo xiongnu como sujetos históricos; este enfoque ya había sido adoptado por el historiador y académico francés René Grousset en L'Empire des steppes: Attila, Genghis Khan, Tamerlan, que desde entonces se ha convertido en un clásico sobre el tema.
En su libro Los Xiongnu, Goumilev propone tres grandes temas a seguir en su enfoque intelectual y metodológico: restablecer a los pueblos de las estepas como sujetos de la historia, descentrar radicalmente las narraciones sobre los mismos y emanciparlas del eurocentrismo que tiende a dividir a los pueblos en “civilizados” y “bárbaros”, y presentar una concepción cíclica de la historia de los pueblos, una historia íntimamente ligada a su entorno y su clima. En el siguiente volumen, Los antiguos turcos, se nota una evolución en su metodología al analizar la formación del primer imperio turco, de cuya disolución surgieron dos kaganatos (reinos) que tuvieron una enorme extensión territorial: desde Crimea hasta la actual Vladivostok. En este libro Goumilev critica enérgicamente las doctrinas maniqueístas, las cuales se convirtieron en la religión oficial del Imperio uigur, acusándola de haber instaurado en la cúspide del Estado una actitud destructiva hacia el mundo y la realidad debido a que imponía la idea de distanciarse de la mundanidad con tal de alcanzar la pureza espiritual. En su opinión, este alejamiento del mundo desarticuló las estructuras sociales y apartó a los uigures de sus valores ancestrales, lo que provocó el colapso del Imperio. El último volumen de la trilogía de Goumilev sin duda es el más interesante, empezando por su título: En busca de un reino imaginado. Lo terminó de escribir en 1970, pero no se publicó hasta 1987 e inmediatamente después fue traducido al inglés por la prestigiosa editorial de la Universidad de Cambridge. El tema es realmente sorprendente. Se trata de un intento de comprender la realidad histórica oculta tras la leyenda del Preste Juan. Según esta leyenda del siglo XII – que apareció en pleno apogeo de las Cruzadas – existía un reino cristiano más allá de Persia, en el Asia Central, que era gobernado por un rey-sacerdote, el Preste Juan, descendiente de los Magos. En aquella época, esta leyenda era tomada con mucha seriedad, ya que los europeos buscaban una alianza en esa zona con tal de luchar contra los turcos que en ese entonces dominaban el Oriente Próximo y amenazaban los reinos cruzados. Este libro es interesante por varias razones. En primer lugar, por su enfoque: Goumilev realiza una descripción muy detallada de su época que abarca tanto los imperios, reinos, pueblos y personajes que existían desde Europa hasta el Asia Central y como ellos interactuaban entre sí. Además, examina las mentalidades de esta época, sus deseos y sus visiones del mundo, sin limitarse a los meros hechos históricos. Esta metodología recuerda a la obra maestra de Fernand Braudel, Le monde et la Méditerranée à l'époque de Philippe II, fruto de veinte años de investigación.
La visión que Goumilev tiene de Europa y de la civilización occidental es también sorprendente: contrariamente a la vulgata de la época, que veía a Occidente como un modelo a imitar, el investigador ruso describe una Europa subdesarrollada, atrasada y provinciana. Esta crítica es objetivamente errónea, ya que éste fue el siglo de la caballería, de las primeras universidades, de la invención del molino, de los trovadores y de los grandes proyectos de salud. La tesis central del libro es que Goumilev cree que el Preste Juan existió, al igual que su reino, que identifica con el kaganato mongol de Kara-Kitaj, cuyo fundador, Yelü Dashi, era cristiano nestoriano. El nombre de Juan podría ser una transliteración del nombre de pila de uno de sus hijos, Elías, que unos cientos de kilómetros conocido como Yohanna y luego como Juan.
Una última observación. Es necesario matizar la turcofilia de Goumilev. Si bien es cierto que hubo periodos en los que las relaciones entre los pueblos turco-mongoles y rusos fueron mucho más complejas de lo que la historiografía oficial ha afirmado durante mucho tiempo, no es posible hablar de una armonía total o relaciones simbióticas. Afirmar, como hizo posteriormente Goumilev, que los pueblos eslavos – y más concretamente los rusos – nunca estuvieron sometidos al yugo turco y mongol, e insistir en que siempre hubo complementariedad, hace más parte de la fantasía que de la realidad histórica, ignorando la existencia de trece guerras libradas entre otomanos y rusos y que estuvieron a punto de convertirse en catorce de haber estallado un conflicto entre ellos en 1947 y de nuevo en el 2016. El panturquismo sigue siendo una amenaza muy grande para Irán, China y Rusia, y las relaciones entre Moscú y Ankara están dictadas sobre todo por las circunstancias, no por una amistad natural heredada de siglos de simbiosis. Como señala Igor Delanoë, director adjunto del Observatorio Franco-Ruso, “las élites rusas y turcas comparten el deseo de crear un orden mundial policéntrico que supuestamente daría a Moscú y Ankara la oportunidad de convertirse en polos de poder afirmando su liderazgo a escala regional o incluso mundial en el caso de Rusia. Esta atracción por un mundo multipolar les está llevando a explorar formas alternativas de asociación que privilegian los intereses nacionales y se basan en gran medida en un enfoque transnacional desprovisto de confianza”. En otras palabras, las relaciones entre la “Tercera Roma” y la “Sublime Puerta” siempre se han caracterizado por la rivalidad y, hoy en día, por frágiles alianzas de circunstancias.
La teoría de la etnogénesis y la pasionaridad
La “Trilogía de la Estepa” representa, en cierto modo, la base de las siguientes obras de Goumilev. Después de terminar el tercer volumen, este historiador ruso se dedicó a perfeccionar sus puntos de vista teóricos con tal de publicar su obra más importante, un verdadero behemoth (casi ochocientas páginas), la famosa Etnogénesis y biosfera de la Tierra, presentada en 1974 como tesis doctoral a la Universidad de Leningrado. El comité examinador lo rechazó por considerar que la obra sobrepasaba los objetivos de una tesis doctoral normal. Fue por esa razón que el manuscrito fue depositado en los archivos de la universidad y solo gracias al boca a boca se convirtió en uno de los textos más consultados de la misma hasta que finalmente se publicó en la URSS en 1989. Rápidamente fue traducido al inglés y publicado en los Estados Unidos. Etnogénesis y biosfera de la Tierra es un libro absolutamente asombroso. Goumilev intenta responder la siguiente pregunta: ¿qué impulsa a ciertos pueblos y personajes a realizar hazañas que superan los logros de sus predecesores? ¿Cómo nacen, se desarrollan y declinan los pueblos y las civilizaciones? Se trata de una morfología de los pueblos y de la historia en su conjunto que Goumilev explora en su libro, prestando especial atención a la región euroasiática. En este sentido, Etnogénesis y biosfera de la Tierra (por la amplitud de sus temas, la riqueza de su pensamiento y la profundidad de su análisis) es comparable a libros como La decadencia de Occidente de Oswald Spengler, la Muqaddina del historiador árabe medieval Ibn Jaldún o el monumental Estudio de la Historia de Arnold Toynbee.
El punto de partida de la teoría de la etnogénesis de Goumilev es el estrecho vínculo entre un pueblo determinado y su entorno. Los cambios climáticos, que son cíclicos, influyen en el desarrollo de los pueblos, por lo que el autor recurrió ampliamente a la paleo-climatología en sus investigaciones, escribiendo numerosos artículos sobre el tema, uno de los cuales fue traducido al francés y publicado en 1965 en la prestigiosa revista Cahiers du Monde Russe, bajo el nombre de Les fluctuations de la mer Caspienne. Variations climatiques et histoire des peuples nomades au sud de la plaine russe. Según Goumilev, para que un pueblo pueda conquistar una vasta zona geográfica y fundar un imperio, deben darse ciertas condiciones climáticas y medioambientales: la presencia de pastos para el ganado, las variaciones del paisaje, la presencia o ausencia de cadenas montañosas, fuentes de agua, el tipo de clima, etc. Goumilev introduce también el concepto de “etnos”, que no puede traducirse como “etnia” porque no tiene una dimensión biológica o racial. Más bien, etnos se refiere a un grupo de individuos que se han adaptado al medio en el que viven generación tras generación y que los lleva a adoptar características propias de su entorno. El historiador ruso escribe: “Este grupo de individuos desarrolla un sentimiento de pertenencia basado en una lógica de ‘Nosotros/Los Otros’, es decir, percibiéndose a sí mismos como diferentes de los demás”. Cada etnia está formada por individuos que comparten un conjunto de valores, es decir, una cultura que se ha transmitido de generación en generación. La interacción entre el entorno y la comunidad de individuos da lugar a un “comportamiento estereotípico” que define las conductas comunes entre sus miembros. Inscritos en la cultura de la comunidad, estos estereotipos de comportamiento son inconscientes, automáticos y bastante dinámicos, ya que pueden cambiar con el tiempo y según el contexto, por lo que tienen una función adaptativa.
El etnos puede estar formado por diferentes subetnoi, unidades que no son lo suficientemente estables y desarrolladas como para ser definidas como un etnos. Los subetnoi pueden surgir cuando las comunidades se separan del etnos, como sucede con ciertas sectas o corrientes religiosas que desarrollan rasgos de comportamiento y estereotipos diferenciados, como los yezidíes o los molokanes. También hay que señalar que los entornos excesivamente monótonos difícilmente favorecen el nacimiento de nuevos etnoi; Europa y el Cáucaso, con sus paisajes diversos, han visto nacer un número impresionante de etnoi. Mientras que el subetnoi es la unidad más pequeña del etnos, el superetnos es su manifestación más desarrollada y se corresponde, en cierta medida, a las diferentes civilizaciones. Según Goumilev, el Imperio ruso y la Res Publicae Christiana son superetnos formados por diversos etnoi que comparten rasgos comunes. Esto no significa que los etnoi de un superetnos sean siempre armoniosos y pacíficos entre sí; pueden surgir conflictos, a veces sangrientos, entre ellos. En el caso de la superetnia rusa, el autor identifica las siguientes etnoi: Grandes Rusos, Bielorrusos, Ucranianos, Tártaros de Kazán y varias subetnoi, entre los que podemos contar a los cosacos del Don, los Viejos Creyentes y los Pomori. Los tártaros musulmanes no están incluidos, ya que están adscritos a la superetnia musulmana. Goumilev menciona también el ejemplo de Francia, que estudia varias veces porque representa un caso básico. La etnia francesa se compone de subetnoi como los bretones, provenzales, alsacianos, vascos, normandos, etc., todas ellas pequeñas etnias que en su día se fusionaron para formar la etnia francesa y que ahora tienen más en común que rasgos distintivos. Cada etnos pasa por diferentes fases, todas ellas caracterizadas por un “imperativo de comportamiento”, es decir, una misión:
Fase ascendente → el etnos es joven, dinámico y mantiene una relación viva con el entorno (imperativo de comportamiento: “Sé lo que debes ser”).
Fase de acméica → el etnos sigue siendo muy activo, pero tiene una relación menos dinámica con su entorno (“Sé lo que eres”).
Fase de resquebrajamiento → el etnos se encuentra menos organizado en su relación con el entorno (“Que las cosas no sean como antes”)
Fase de inercia → el etnos ha acumulado todo el conocimiento técnico que ha podido y ha desarrollado sistemas de valores que se vuelven estáticos (“Sé como eres”)
Fase de obscurecimiento → se encuentra caracterizada por la rigidez y el etnos ya no produce nada en cuanto a técnica y valores comunes (“Confórmate con lo que tienes”)
Fase homeostática → el etnos y su entorno se empobrecen irremediablemente (“Recuerda lo bueno que era antes”).
Goumilev también plantea la cuestión de las relaciones entre los etnoi. Distingue cuatro tipos de relación:
Coexistencia: los etnoi interactúan sin mezclarse y permanecen separados. La coexistencia puede adoptar la forma de simbiosis (dos etnoi se necesitan mutuamente), ksenia (cohabitación cordial pero neutra) y quimera (los etnoi son totalmente opuestos e incompatibles, lo que provoca conflictos e incluso masacres mutuas).
Asimilación: los miembros de una etnia se integran en otra y olvidan sus orígenes.
Mestizaje: hibridación en la que persiste el recuerdo de los respectivos orígenes.
Fusión: cuando miembros de etnias diferentes se unen para formar una nueva etnia.
Pero, ¿qué desencadena el nacimiento de los etnoi y el paso de una fase a otra de sus ciclos? Aquí es donde Goumilev expone su teoría más controvertida, fascinante y extraña a la vez: la “pasionaridad”, que se corresponde a grandes rasgos con la energía vital desplegada por un pueblo en determinados momentos de su ciclo histórico. En su opinión, existen tres tipos de individuos: los pasionarios, que se caracterizan por la disponibilidad, el compromiso, la determinación y la capacidad de aceptar sacrificios por el bien de la comunidad; los armónicos, más equilibrados y racionales, inclinados a la autoconservación; y, por último, están los subpasionales, que son hedonistas, obsesionados con la autoconservación y plagados de neurosis. Las comunidades donde los pasionarios son numerosos y dominantes son dinámicas, creativas, conquistadoras y dotadas de una energía que las impulsa a todo tipo de empresas. Esta es precisamente la pasionaridad de la que habla Goumilev, la energía que está en el origen de todos los procesos de etnogénesis. En las dos primeras fases, denominadas ascendente y acmeica, los individuos pasionarios son la mayoría. En las fases tercera y cuarta, las de inercia y resquebrajamiento, los armónicos son la mayoría. En cambio, los individuos subpasionales dominan las últimas fases, las de decadencia.
Lo absolutamente sorprendente de esta teoría de la pasionaridad es el supuesto origen cósmico de esta energía. Para apoyar sus hipótesis, Goumilev se basa en diversos estudios astrofísicos y paleo-climatológicos con el fin de observar posibles concordancias entre los ciclos solares, los cambios climáticos en determinadas épocas y las fases de etnogénesis en el curso de la historia. Según el investigador ruso, los ciclos solares producen un excedente de energía en la Tierra que altera los procesos bioquímicos de los seres vivos, incluidos los humanos. Esto explicaría por qué surgen y se abren paso en la historia individuos y grupos pasionarios. Esta teoría fue parcialmente validada por investigadores de la Universidad de Omsk a finales de 1990 y principios del 2000, y por la paleo-climatología, que demostró que los periodos de expansión mongola y tártara en Asia Central coincidieron con periodos de insolación que permitieron ampliar las zonas de pastoreo.
Lev Goumilev y el eurasianismo
Ya hemos visto cómo Goumilev mantuvo correspondencia epistolar con dos de los fundadores del movimiento eurasiático en la década de 1920. También está claro que el principal objeto de estudios de este pensador era Eurasia. Por lo tanto, conviene concluir este breve relato de su vida y sus investigaciones mencionando algunos de los puntos de convergencia y divergencia entre su pensamiento y el del movimiento eurasiático, al que se refirió explícitamente cuando se describió a sí mismo en una entrevista en televisión titulada “el último eurasiático”. En primer lugar, es importante tener en cuenta que Goumilev representa una especie de puente entre el eurasianismo clásico – que surgió en la diáspora rusa de la década de 1920 y cuyos principales exponentes son Nikolai Troubetskoi, Petr Savitski y Georges Vernadski – y el neo-eurasismo cuyo exponente más famoso es Alexander Dugin. Mientras que los autores clásicos basaban su pensamiento en datos lingüísticos, geográficos, históricos y étnicos, los neo-eurasiáticos proponen dos componentes que los primeros pasaron por alto: el aspecto místico, con el concepto de la Tercera Roma, y el aspecto geopolítico, que se convirtió en uno de los principales problemas de la política internacional rusa a mediados de 1990. No es de extrañar que gran parte de la obra de Goumilev se haya traducido al turco: los círculos euroasiáticos de Turquía (intelectuales, pero también políticos y militares) insisten en que Ankara debe rechazar la occidentalización y aliarse con Rusia para la creación de un mundo multipolar.
Aunque bautizado e identificado como ortodoxo, Goumilev no era un practicante. Influido por los fundadores del eurasianismo, en los que vio un importante medio para repensar la coexistencia de los pueblos que conformaban el Imperio ruso, y cuya voluntad de subrayar los estrechos vínculos que existían entre el medio ambiente y el pueblo, influyó a su vez en la nueva generación de eurasiáticos, pero casi todos ellos se vieron obligados a enfrentarse a él después. Sin embargo, el aspecto místico está prácticamente ausente de la obra del pensador ruso, que también evitó toda consideración política y geopolítica, debido a que las juzgaba, con razón, fuera de su competencia. Otro punto que une a Goumilev con los eurasiáticos clásicos y los neo-eurasiáticos es su implacable crítica del eurocentrismo y, en general, de Occidente, que a su juicio era el exponente de una ideología materialista y agresiva que ponía en peligro a las otras civilizaciones. Para los eurasiáticos y Goumilev era importante centrarse en el estudio de Oriente como un medio para volver a la Tradición y renovarla. Y a pesar de que algunas de sus hipótesis son excesivamente aventuradas y tiene todo tipo de opiniones tajantes que parecen reflejar más sus inclinaciones personales que una verdad objetiva, el pensamiento de Lev Goumilev sigue siendo extremadamente rico, estimulante y profundo. Sus teorías sobre la etnogénesis pueden ayudarnos a comprender mejor el presente, especialmente la geopolítica, desde una perspectiva apolítica, situando nuestras reflexiones dentro de una dinámica histórica en la que las constantes históricas de lo que Fernand Braudel llamaba “la larga duración” tienen mucho más peso e interés que los meros acontecimientos. En definitiva, Goumilev es una lectura obligada para todo aquel que quiera hacerse con las herramientas necesarias para reflexionar sobre los orígenes de los pueblos y los ciclos históricos que jalonan su existencia.
Lecturas para profundizar en el autor:
Citati D., La passione dell’Eurasia, 2015, edizioni Mimesis.
Bassin M., Ethno-paysages et ethno-parasites: l’écologie de l’ethnicité chez Lev Goumiliov, https://revues.univ-tlse2.fr/slavicaoccitania/index.php?id=2083&file=1
Laruelle M., L’idéologie eurasiste russe, ou comment penser l’empire, éditions l’Harmattan.
Laruelle M., Lev Goumilev: biologisme et eurasisme dans la pensée russe contemporaine.
Goumilev L., Les fluctuations de la mer Caspienne. Variations climatiques et histoire des peuples nomades au sud de la plaine russe, 1965, Les Cahiers du Monde Russe.
Fuente: https://rebellion-sre.fr/lev-goumilev-le-dernier-eurasiste/
O Quirguistão foi surpreendente pra nós em vários sentidos. A natureza mudou muito após cruzarmos a fronteira com o Tajiquistão, a Pamir Highway estava chegando ao fim e decidimos alterar nosso roteiro de viagem após pensamentos que tivemos sobre nós mesmos neste momento da viagem, coisas que o “mantra do pedal” nos ajuda a acessar.
Em Fevereiro de 2019, o governo do Quirguistão fez uma emenda na sua legislação de fronteiras e foram adicionados mais 7 países que não precisam de visto por 60 dias para transitarem por lá e isto inclui o Brasil. Como não sabíamos disto na época, acabamos pagando 52 USD por pessoa pelo E-Visa e só fomos informados de que não havia necessidade quando cruzamos a fronteira entre o Tajiquistão e o Quirguistão vindo pela Pamir Highway. Sentimos uma dor no coração e no bolso percebendo 104 USD desperdiçados, uma vez que este dinheiro faz uma grande diferença no nosso orçamento apertado.
Viajamos pouco de bicicleta pelo Quirguistão, pedalamos cerca de 230 km apenas pelo país, da fronteira com o Tajiquistão até a cidade de Osh e o restante do percurso, que foi o maior trecho, entre as cidades de Osh e a capital, Bishkek, fizemos de avião, um vôo que já havíamos comprado um bom tempo antes, quando decidimos mudar nossos planos de viagem pela Ásia Central.
Resumindo nossa mudança de planos após o “mantra do pedalar”:
Antes de chegarmos no Irã, a idéia seria terminar a Pamir Highway antes da cidade de Osh, onde pegaríamos uma estrada sentido leste que nos levaria ao Irkeshtam-pass, a fronteira entre o Quirguistão e a China. Bom, depois de um tempo no Irã, decidimos mudar o roteiro e pular a China por vários motivos. Com isso escolhemos então que seguiríamos viagem até Osh, terminando a Pamir Highway lá e descansando algumas noites, para depois continuarmos pedalando até a capital do país, Bishkek, onde pegaríamos um vôo até Kathmandu, Nepal, e de lá seguiríamos pedalando através da India e Myanmar sentido Sudeste Asiático, mas novamente mudamos nossos planos e as vivências que tivemos na Asia Central e a Pamir Highway tiveram influência sobre esta mudança. O pedalar muitas horas te leva muitas vezes para uma viagem paralela, para dentro de si mesmo, é o que chamamos de “o mantra do pedal”, um “transe” cadenciado pelos movimentos repetitivos do pedalar e o barulhinho das engranagens da bicicleta em movimento.
O plano final executado foi encurtar nossa viagem pelo Quirguistão pegando um vôo de Osh a Bishkek, onde ficamos alguns dias e de lá pegamos outro vôo direto para o Sudeste Asiático, mais especificamente a cidade de Hanoi, no Vietnam.
Sobre esta viagem interior e todos os pensamentos que nos levaram a estas mudanças, dedicamos um Post Especial que escreveremos em seguida, “O mantra do pedal e as mudanças de planos”.
Mas voltando ao assunto Quirguistão, onde passamos um bom tempo, mas não pedalamos tanto. É incrível como algumas fronteiras geográficas parecem fazer mais sentido nestes lados do mundo. Após cruzarmos o passo de montanha e entrarmos no Quirguistão, a vegetação e idioma mudaram muito. Tudo ficou mais verde, as montanhas com mais terra do que pedras. As pessoas ficaram com mais traços orientais e o idioma mudou completamente. Os Yurts (tipo casinhas das fazendas deles) ficaram muito mais presentes e além das ovelhas e cabras, os cavalos e Iaques são mais numerosos no Quirguistão.
O Yurt é uma tenda ou cabana circular usada tradicionalmente pelos pastores nômadesmongóis e de outros povos da Ásia Central, como os quirguizes e os cazaques. Possui uma estrutura interna de madeira, com parede raramente ultrapassando a altura de um homem e teto ligeiramente abobadado, possuindo apenas um cômodo. É coberta por feltro ou lã, geralmente brancos. Toda a estrutura é de fácil montagem, fornecendo boa proteção contra o calor e o frio, e é carregada em pequenas carruagens nas migrações em busca por melhores pastagenspara seus rebanhos. A UNESCO classificou em 2014 o fabrico tradicional dos yurts como Património Cultural Imaterial da Humanidade.
Viajantes. A Pamir Highway é uma das rotas de aventura mais famosas da Ásia Central, e portanto ponto de encontro de viajantes de todos os estilos. Na cidade de Sary Tash encontramos um simpático casal de holandeses já há um longo tempo viajando (@tenmillionturns ), um casal de italianos que viajam nas férias e outros diversos viajantes de carro, moto e motor home. A cidade é pequena e sem muitos atrativos, mas a paisagem em volta é muito bonita e tem pequenos mercados e opções de hospedagem que ajudam a descansar após a entrada no país. Ficamos em um tipo de restaurante e hostel por 2 noites.
Depois de uma longa descida entrando no Quirguistão até a cidade de Sary Tash, a Pamir mostrou que ainda não havia acabado e que nada é muito fácil por lá. Depois de Sary Tash passamos por outros 2 passos de montanha com mais de 3500m de altitude. A Pamir nos deixou muito bem treinados em empurrar a bicicleta hehehehe…
Belas paisagens montanhosas no trecho entre Sary Tash e Osh, o finalzinho da Pamir Highway para nós.
Depois de um longo dia de sobes e desces após a cidade de Sary Tash, começamos a procurar um lugar para acampar, achamos um gramado perfeito próximo a pista, mas como preferímos ficar escondidos quando acampamos selvagem, nos embrenhamos por uma pequena mata e encontramos um cantinho fora do ângulo de visão da estrada. Depois de cozinharmos dentro da barraca e nos limparmos com a água de um pequeno rio ali perto, dormimos rapidamente, sem a visita de curiosos.
Os trechos finais da Pamir, para quem vai no sentido Osh, apresenta mais descidas do que subidas, o que depois de tantas subidas desde Dushanbe é uma grande alegria.
O último camping selvagem na Pamir. No último dia antes de chegarmos a cidade de Osh, o final da Pamir para nós, já estávamos muito cansados. Fizemos metade da subida de 16 km, e deixamos os outros 8 km para a manhã seguinte. Não haviam opções interessantes para acampar por alí, mas mesmo assim observando com cuidado acabamos encontrando um morrinho com uma parte plana em cima. Tiramos as bagagens da bicicleta e subimos até lá levando cada coisa de uma vez. Mais afastados da estrada, ficamos mais escondidos e o único incômodo foi o barulho dos caminhões que passavam ao longe com os motores fazendo um barulhão para vencerem a subida inclinada.
No dia seguinte desmontamos acampamento e saímos ansiosos para nosso último dia da Pamir, que nos preparou encontros incríveis com outros viajantes, e um destes foi com a cicloviajante Suiça Selina (@selinakappeler ) neste dia, a qual conhecemos ha 2 anos atrás na Patagônia Argentina. Qual a chance de reencontrá-la tantos anos depois do outro lado do mundo!!?? Pois é… aconteceu 😊. Estavamos parados próximos a pista, tomando café ao lado de um motor home abandonado, quando vimos uma cicloviajante subindo ao longe. Ela então passou por nós e resolveu parar por ali para conversar. Foi a maior surpresa e alegria quando nos aproximamos e nos reconhecemos. Ela é divertida, alto astral e bem humorada. Adoramos reencontrá-la. Em Osh passamos mais alguns dias juntos no mesmo camping.
O último passo de montanha da Pamir. Esta placa marcou o último passo de montanha da Pamir, há cerca de 60 km da cidade de Osh. Depois foram mais de 50 km de descida. Yupiii! Pegamos vento contra o dia todo, mas mesmo assim estávamos somente alegria este dia por termos conseguido terminar a Pamir. Ir de Dushanbe até Osh foi um grande desafio para nós, por muitos motivos: características do terreno, altitude, ventos, clima e muitas diarreias pelos caminhos, heheheh. Mas foi um desafio com muitos momentos bons também, lindas paisagens, encontros divertidos, imersão cultural e aprendizados. Nosso período na Ásia Central foi muito intenso, mas já estamos com ganas de uma mudança, “novos ares” 😊.
O Oásis pós Pamir. A cidade de Osh marcou o final da Pamir Highway para nós. Neste dia pedalamos cerca de 80 km e chegamos no final da tarde, em um dia de sol, descidas, mas muito vento contra. Chegamos cansados e ao mesmo tempo felizes e com uma sensação de vitória. Fizemos a Pamir no nosso ritmo, devagar e por vias menos técnicas, para aproveitarmos ao máximo, mesmo assim ela é desafiadora e exigiu bastante de nós, principalmente pois pela primeira vez ficamos doentes várias vezes seguidas. Chegando em Osh fomos direto para o “paraíso dos cicloviajantes”, o Hostel Tes. O lugar esta cheio de viajantes de todos os tipos e tem uma atmosfera muito boa. Ficamos 9 noites lá (chegamos um pouco antes do previsto) e a opção mais barata que encontramos foi acampar. Eles cobram 6USD por pessoa com direito a um café da manhã colossal, algo maravilhoso depois da Pamir. Descansamos muito, fizemos novas amizades, reencontramos viajantes e comemos muito no café da manhã.
Dente quebrado. Desta vez foi a Flavinha que quebrou um dente mordendo alguma coisa. Foi no meio da Pamir e então esperamos chegar em Osh, onde havia mais opções de tratamento. No hostel indicaram uma clínica e fomos até lá. Com a ajuda do Google tradutor a Flá conversou com os dentistas e por sorte uma obturação resolveu o problema, sem a necessidade de tratamento de canal. O atendimento foi ótimo e o resultado muito bom. O valor ficou cerca de 45 USD com RX panorâmico, um pouco mais caro do que na Armênia (20USD), quando o Thiago quebrou um dente. Os dentistas tinham formação na Coréia do Sul e foram muito simpáticos. Pronto, agora podemos voltar a abrir tampa de garrafa no dente, hehehe, brincadeira…
O ser humano e suas incríveis habilidades de música e dança. Em Osh tivemos sorte e chegamos na época das festividades de independência do país. A música, dança e culinária dizem muito sobre a história e cultura de um povo, adoramos quando podemos experimentar estas sensações em outros países. As festividades estavam muito animadas, com orquestra tradicional, danças e comidas típicas, todos vestidos a carater, coloridos, tudo muito lindo.
Devido as nossas mudanças nos planos e troca do vôo de Bishkek – Kathmandu por Bishkek – Vietnam, acabamos antecipando nossa saída da Ásia Central e compramos um vôo de Osh para Bishkek ao invés de pedalar até lá. A Pamir foi o auge da nossa viagem pela Ásia Central e já chegando próximos a Osh percebemos que as estradas com maior fluxo de carros e caminhões haviam voltado. Conversamos com alguns amigos, alguns destes que já haviam pedalado este trecho até Bishkek e concordamos que poderíamos ficar sem algumas das belezas por estes caminhos e voarmos direto para Bishkek. Chegou então a hora da “trabalheira” pré-viagem de avião levando bicicleta. Conseguimos uma caixa de bicicleta em um supermercado da cidade e passei uma tarde toda desmontando e fazendo as partes da bicicleta caberem todas juntas, como em um jogo de quebra-cabeças, dentro de uma única caixa.
Pela primeira vez em nossa viagem, mais de 2 anos, resolvemos lavar nossos alforges. Os de roupa estavam beleza, mas os alforges dianteiros, onde transportamos as comidas, kit cozinha e outras tralhas, estavam uma sujeira maligna no fundo. Eles não ficaram com cara de novos, mas estão limpinhos novamente. Acho que tinha restos de comida velha (grãos de arroz, pedaço de chocolate, jujubas, açucar e temperos) que já estavam criando raízes hehehe…
O vôo para Bishkek foi rápido e tranquilo, inclusive para despachar a bicicleta e nossas demais bagagens. A capital do Quirguistão foi nossa última cidade da Ásia Central, de lá saiu nosso vôo para o Vietnam. Em quirguiz: Бишкéк, conhecida anteriormente como Pishpek e Frunze, é a capital e maior cidade do Quirguistão. Bishkek também é o centro administrativo da Província de Chuy. A cidade não faz parte da província (esta circunda aquela), mas sim tem, si própria, status de província do país e tem uma população de aproximadamente 950 mil pessoas. Seu nome provavelmente deriva da palavra em quirguiz para uma manteigueira utilizada para fabricar leite de égua fermentado (kumis), bebida nacional do país, embora nem todas as fontes concordem com esta afirmação. Bishkek possui grandes avenidas e prédios públicos de mármore, junto a inúmeros blocos de apartamentos no estilo soviético rodeando largos pátios nos seus interiores. Há também milhares de pequenas casas construídas com dinheiro privado, localizadas, em sua maioria, fora do centro da cidade. Apresenta uma disposição na qual a maioria das ruas são flanqueadas em ambos os lados por estreitos canais de irrigação, que alimentam diversas árvores que ensombrecem as ruas nos verões quentes.
Mais um reencontro muito bom. Durante nossa viagem, esta foi a quarta vez que encontramos os queridos amigos cicloviajantes franceses Maryse e Philippe (Conhecemos eles no Marrocos, depois ficamos na casa deles na França, encontramos novamente com eles no Tajiquistão e desta vez no Quirguistão). Foi mais um reencontro muito feliz. Pudemos trocar mais histórias de viagem e colocar na cabeça deles a sementinha de viajar de bicicleta pelo litoral nordestino brasileiro, hehehe. Não sei se já contamos mas as vezes eles cuidam da gente como se fôssemos da família, ganhamos sorvete, doces, eles cozinham Ratatouille pra nós e claro, bebemos cervejinhas geladas e damos boas risadas juntos. Onde será que vamos nos reencontrar da próxima vez?? Já estamos com saudades.
Em Bishkek, por sugestão de amigos, ficamos em um hostel chamado Freelander. Haviam opções mais baratas na cidade, mas queríamos ficar lá por ser um lugar bem localizado e que foi elogiado por nossos amigos. Gostamos bastante do lugar, tudo muito bem pensado, novo, uma cozinha enorme e ótima para cozinhar.
O colorido das feiras. Tanto na cidade de Osh, como em Bishkek, o colorido havia voltadoas prateleiras e enchiam nossos olhos. A Pamir é predominantemente árida e as feiras, quando existiam, eram escassas em frutas e legumes. O Quirguistão tem muita água e áreas verdes, com suas feiras cheias destas delicias das quais estávamos sentindo falta.
A natureza no Quirguistão. Desbravamos pouco o Quirguistão comparativamente com o Tajiquistão. Sempre tentamos conhecer um parque nacional pelos países que passamos e tivemos a sorte de sermos convidados pelos amigos franceses Philippe e Maryse para irmos com eles conhecer o Parque Nacional de Ala Archa, a cerca de 30 km de Bishkek. Apesar do dia nublado, ficamos encantados com a beleza do lugar, ainda mais interessante com o colorido da vegetação que a chegada do outono estava trazendo.
O Ala Archa National Park é um parque nacional alpino nas montanhas Tian Shan do Quirguistão, estabelecido em 1976 e localizado a aproximadamente 40 km ao sul da capital Bishkek. No Quirguistão, a archa, que dá nome ao parque, é um zimbro brilhante ou de muitas cores que o povo quirguiz tradicionalmente mantinha em especial estima, usando a fumaça da madeira queimada para afastar os maus espíritos. No entanto, a arca não deve ser plantada perto de casa, porque acredita-se que gradualmente consuma a energia dos seres humanos que vivem nas proximidades. O parque cobre cerca de 200 quilômetros quadrados, e sua altitude varia de 1.500 metros na entrada a um máximo de 4.895 metros no Peak Semenova Tian-Shanski, o pico mais alto da faixa do Quirguistão Ala-tau no Tian Shan. Existem mais de 20 geleiras pequenas e grandes e cerca de 50 picos de montanhas dentro do parque.
Bye bye Asia Central. Nosso período na Asia Central foi um dos mais intensos na viagem. Aprendemos muita história, conhecemos paisagens incríveis, pessoas interessantes, mas também enfrentamos doenças, momentos desconfortáveis, pessoas “difíceis” e o choque cultural. Tudo isso nos fez olhar para dentro, rever conceitos, questionar comportamentos, treinar a paciência e a tolerância. Do ponto de vista físico o relevo e o clima exigiram bastante também. Sentimos cansaço, calor, frio (novamente… chega!!!) e pela primeira vez a falta de ar causada pela altitude. A passagem pela Asia Central foi inesquessível para nós, mas confesso que nos cansamos e buscamos agora um período de mais calmaria. Muito obrigado Asia Central pela sua intensidade transformadora e que venha o Sudeste Asiático, com mais tranquilidade tropical, calor, praias, frutas suculentas, variedade gastronômica e menos subidas hehehehehe… Só a parte dos tufões e tsunamis que não fazemos questão 😃.
Quirguistão – Pedalando entre Yurts e belos cenários, mudança da paisagem em relação aos países vizinhos e o final da Pamir Highway. O Quirguistão foi surpreendente pra nós em vários sentidos. A natureza mudou muito após cruzarmos a fronteira com o Tajiquistão, a Pamir Highway estava chegando ao fim e decidimos alterar nosso roteiro de viagem após pensamentos que tivemos sobre nós mesmos neste momento da viagem, coisas que o "mantra do pedal" nos ajuda a acessar.
SEVENLIGHT - Núkte Official MV
Collar de Bactria. Lapislázuli y oro. Milenio III-II a. de C.
EQ - QAR
Miembros: @QS_Tiko & @Q1Esko Producer: @mamaducer Fandom: B.I.B Debut: 18.07.18
Collar bactriano. Lapislázuli. Finales del 3.º milenio-principios del 2.º milenio a. de C.
Pan y sal: el antiguo pacto de hospitalidad de Eurasia El rito del pan y la sal unió hospitalidad, honor y protección desde las estepas eslavas hasta Persia y Asia Central durante siglos.... https://revistaliterariaelcandelabro.blog/2026/08/pan-y-sal-rito-hospitalidad-euroasia/