Let's have a baby
Gonzalo tiene los ojos cerrados y un gesto que denota que está disfrutando y mucho las caricias de su novia. Este viaje ha sido bastante doloroso, pero Marina decía que era necesario que fuesen juntos a Villalar porque solo así podrían cerrar las heridas que aun tenían por cómo se habían dado las cosas en su anterior vida. Visitar aquel pueblo había sido… Villalar era un pueblo triste, con atmósfera resignada y se respiraba poder en el ambiente, era como si aun después de tantos siglos el pueblo no quisiese olvidar que allí se había truncado su sueño.
Habían hecho noche en Tordesillas, y por un momento Gonzalo había pensado que los rayos del sol que tocaban el Duero hacían que este pareciera más bien un río de sangre. Y allí ante el sitio que les había costado un corazón más roto, Marina le había vuelto a jurar amor eterno y que no importaba las vidas que tuviesen que vivir, que ella siempre encontraría la manera de volver a él. Y sintiéndose a salvo en la habitación de su hotel la pareja se había entregado una vez más a su amor, sintiéndose a salvo porque el otro estaba presente, inundando sus sentidos.
-¿No te gustaría que Aurora tuviese un hermano o una hermana?
Pregunta Marina con vacilación, sabe que lo que está sugieriendo es algo que ambos desean, pero por otra parte si la maldición les vuelve a encontrar y ella muriese primero Gonzalo se quedaría destrozado una vez más… Gonzalo con los ojos oscurecidos por el deseo y el amor duda unos momentos hasta que dice con la voz ilusionada:-Tengamos un hijo. Ya verás como esta vez es diferente, como esta vez podemos verles crecer juntos, y como podemos envejecer y vivir una vida feliz.
Ambos sellan su promesa con un beso que les sabe a un nuevo comienzo en su historia.














