soy dueña de todas las vidas autora de todas las cartas
como la harina para diábeticos pienso de camino a casa la historia de amor, son las historias de amores, ya pienso en engañar al normie y me lamento de preferir a la yonqui, escojo pensar que cambiará mi corazón y no querré al que sufre y todo caminando y viendo que en el rojo de la noche ríen los enamorados, los que no admiro y de los que celebro sus alegrías, celebro de cualquier modo
Caliento el puchero de mi madre que lleva garbanzos, calabaza y bacalao, lleva más y está salado, pita el microondas, nunca hago esto pero me lo comeré en el tupper. Cómo le gustó tanto la obra? realmente no sé cuando odiar y amar algo que yo no haría,
No se calienta todo por igual, se calienta el plástico contenedor, el hambre me distrae de no haberme ido con esa flacucha al piso que parece narcopiso plátano es, pienso en la carta que no es para ti, ya no te escribo a ti, no quiero ser una más, una tía más, una que se droga más, una que llora más, soy sola, soy sola como el que te gusta, escapo de los demás y ellos no saben que estoy escribiendo, y no te escribo a ti
Te regalé un abrecartas esta carta va con sello y sin embargo sin cerrar, lleva sello para presumir, para galardonear al caliente con su patata, ya no como patata, no soy un caballo enfurecido y no se nos va a ir la luz.
Cuando no hay luz es que veo? Realmente me atrevo a decir que veo, yo creo sin ver y eso es así. Camino y pienso qué pinto yo en todas partes, recuerdo que yo soy todas las partes que alcanzo ni una más ni una menos, espero que quede conmigo esa guapa aunque le duelan los pulmones y yo no pueda hacer nada para que eso deje de ser así, espero gustarle a ese guapo aunque me sienta tan loca y haya confesado cada crimen a cada paso para no tener que sentirme presa del silencio.
Es oficial: mi corazón al igual que esta carta está abierto. Es motivo de alegría voy a comer.
No quiero hablar de la droga, me aburre, pienso en ella como en este tupper de plástico duro que sigue sin satisfacerme como una cerámica o un vidrio pero hoy debía ser así. Lo que interesa está dentro y este contenedor me lo garantiza, lo que tenía que saber ya lo sé, lo que tendré que saber ya lo sabré, lo que sé ahora es una cena sola. Es una victoria, a veces no se ha sentido así y hoy sí. Es extraño considerar una victoria la única opción, leo el Asno de Apuleyo. Hasta que no se aboca al río la esponja del cuello de Sócrates no se derrama junto a su sangre. Da igual que le entierren bajo, creo sin ver, y sé que el cielo es en la tierra, conozco del cielo fuera de la tierra y aunque la perfección del silencio inamovible me conmueve ese no es para nada mi canto.
Mi encanto es otro, busco un equilibrio, soy alquimista del silencio de alquimias, hay demasiado fuego en esta hoguera para seguir generando brasas. Dicho esto, busco un equilibrio entre unirme al suelo y dejar a la gran mano dorada sostenerme y flotar en el contacto que siempre oscila escapando al rabillo de mi ojo. Lo que yo recuerdo viene a mí flotando, lo que consigo sin embargo.
Digo que no te escribo esta carta y para mi eres el dos de la soledad, el otro al que me aboco. Yo a ti te debo mi boca y en su defecto mis manos y en mi recuerdo los labios. Que silencio el de los labios que todo lo ven y a que poco alcanzan. Bromeo tanto con los anos porque son el colmo de mis labios, son el profundo hoyo donde me niegan una y otra vez tu carne. Que seas de carne es mi cruz pues ando suelta y tecleo remiendas. Mi tía es una artista y la mayoría que yo conozco, ella tiene el don de las manos yo tengo el de los lados. Caminar por todos lados, saber de ambos lados, verse siempre conmovida a la distracción de la falta de metamorfosis a entrelazados. Los únicos tolerados por diabéticos.









