El Mundo Está En Silencio ||.
*tengan en cuenta este self para*
Las manos de Tommo se movían con agilidad mientras retorcía los ejes del cubo rubix de un lado a otro, armando y desarmando el puzzle una y otra vez de manera compulsiva. La actividad evitaba que le temblaran. La silla del hospital era dura e incómoda. Olía feo, y sólo en su mundo sin sonido, se sentía más aislado que nunca sin saber qué sucedía. Porque en un hospital la gente se movía a través de voces y códigos por parlantes y sonidos de máquina. Nada a lo que tenía acceso. Y su hermana estaba cerca. Pero no podía oírla hablar en silencio, como siempre hacía. No podía ver sus manos contándole chistes, o su boca modulando su nombre. Su hermana estaba lejos y cerca, y Tommo ignoraba por cuál de las dos opciones se decidiría. Estaba sólo en su mundo.
Aunque su primo lo había traído, pero en algún momento se había ido, a buscar comida o vete a saber qué. No importaba realmente. Había una enfermera mayorcita que cada tanto le traía un vaso de agua y de todos modos él no iba a ir a ningún lado. Todo lo que tenía estaba ahí. Bueno, Lua estaba en casa, pero le había pedido a la vecina que la cuidara antes de venir.
Sintió las vibraciones de unos pasos deteniéndose junto a él, haciendo que levantara la mirada de su actividad monótona, ofreciendo al mundo sus grandes ojos tristes. No tenía ánimo ni para tomar su celular y teclear sus pensamientos. Simplemente negó con la cabeza y se encogió de hombros en señal de que aún no sabía nada











