Es que podemos ser más fuertes que nuestra mente
No se como funciona el cerebro, honestamente. O que es "la mente" y como funciona. Pero si se que podemos controlarla a pesar de que ella es quien habla. El destino es tan duro que decidió ir "all in" conmigo esta semana, es decir, la otra niñera con la que comparto mis alocadas y agotadoras labores se tuvo que ir a su país dejándome con estos dos niños y las eternas 16 horas diarias de trabajo por 9 días. Obvio, el primer día, nada más de imaginarlo me ponía a llorar. Venía de dos días duros de trabajo y ahora iba a tener toda la semana sin descanso. Pero alguien dentro de mí, muy bajito decía "Tú puedes" a pesar del escándalo del otro alguien que solo lloraba y enloquecía. Lo cierto es que los días fueron pasando tan normales como siempre: ganas de ahorcar a los niños, ganas de caerlos a besos, cansada, feliz, triste. Días normales, pues. Tres de ellos con calambres en el vientre, cabe acotar. Recuerdo que el jueves en la tarde me di cuenta que mi "Infernal semana" ya iba por la mitad y yo no tenía ganas de lanzarme a los rieles del tren. Eso me puso de tan buen humor que olvidé por completo que no había descansado en muchos días. Hoy es domingo, y me doy cuenta que la vocesita dentro de mí que hablaba bajito pero firme puede ser más fuerte que el escándaloso miedo que irrumpió en mi con el cambio de planes. Estoy completamente sorprendida de lo fuerte que podemos llegar a ser si realmente nos lo proponemos. Esto no lo estoy diciendo porque ahora soy coach motivacional, no. Esto lo digo porque recibí un mensaje de mi jefa diciendo que esta semana lo hice genial, que estuvo super cómoda con el hecho de que me quedé sola tan rápido y que está muy agradecida con el apoyo.














