En cuanto tomó su mano, bajó la mirada hacia estas y una sonrisa maliciosa se hizo con sus labios. Le miró en silencio unos segundos más hasta que se giró, comenzando a caminar a través del lienzo y arrastrándolel junto a ella. Al otro lado del cuadro, se escondía un inmenso campo de tulipanes parecidos a los que aludían a las postales sobre Ámsterdam y Holanda en su totalidad. El tono cálido del cielo indicaba un atardecer, aunque allí nunca pasaba el tiempo. Las flores se mecían suavemente con el viento, al igual que las aspas de un molino a lo lejos. Tras unos segundos, se giró hacia él alzando una ceja y esbozando una sonrisa ladeada.
— Bienvenido a mi mundo.
(...)
Un dolor insoportable en el vientre hizo que se llevase la mano a este y lo apretase suavemente, dejando ver a través de su blusa algo más de tripa que de costumbre.
— Tenemos que salir de aquí. — Pronunció, palideciendo. Comenzó a caminar sin esperarle mucho más, saliendo del molino para comenzar a caminar entre las flores. La mano en su tripa apretaba esta con fuerza, notándose ligeramente abultada bajo su ropa.
— ¿Tengo que alarmarme o se trata de despecho?
— Si fuera despecho créeme, no me vengaría así. Podría dejarte dentro de mi obra si quisiera. —Al llegar al punto de partida, Aurore se aferró al antebrazo ajeno haciendo que una luz los envolviera y los llevase de nuevo hasta su casa.— Tienes que irte.
Por unos segundos se resistió a la idea de pensar que algo sucedía, pero no hizo mucha más falta que fijarse en la expresión de dolor de Aurore, algo que Alec conocía muy bien. La empatía no era su punto fuerte, no es que le importara demasiado teniendo en cuenta que apenas se conocían, incluso se habría marchado sin mirar atrás, pero pronto reparó en su abultada barriga, similar a la de un embarazo. Algo que, en teoría, era imposible pues segundos atrás ni siquiera la tenía.
— Encanto, no es que me guste verme envuelto en ese tipo de situaciones pero me gustaría saber, por una vez, qué está pasando. ¿O vas a decirme que eso es normal?
Al oírle, alzó la vista hacia él con gesto de mal humor; Alec no se marcharía tan rápido y ella no tenía tiempo para darle vueltas al asunto. Sabía que acabaría pasando en cualquier momento.
— Poder entrar y salir de las obras no es lo único que puedo hacer. Si te vas a quedar, me ayudas. Si no, lárgate. Y no, no es un bebé. Puedes estar tranquilo.
Escupió aquellas palabras de mala gana, llevándose una mano al pelo para apartar varios mechones de su gesto. Con cuidado y su ayuda se terminó tumbando sobre la cama dejando escapar varios quejidos; definitivamente algo anormal estaba ocurriendo dentro del proceso.
— Vale, no es lo único que sabes hacer, me queda claro. Si quieres que me quede ayudar, vas a tener que dejar aclarar lo evidente. No es un bebé, he podido deducirlo, ¿qué más puedes hacer en ese caso?
— Deja de hacer preguntas y ayúdame a desvestirme de cintura para abajo, lo demás tú mismo lo verás. — Tomó aire de forma sonora, tratando de tranquilizarse ante el inminente parto. — Vienen dos. Por lo que más quieras, no los toques.
Tras unos cuantos minutos repitiendo la misma acción, un destello en tonos carmín inundó parte de la sala. El fulgor de ambas esferas de luz que parecían entrecruzarse y jugar entre ellas, terminó de alumbrar ambos rostros a la par que comenzaron a flotar a escasos centímetros de ambos.
— ¿Pero qué...? ¿Qué está pasando?
(...)
— ¿Y bien? Creo que me debes alguna que otra explicación.
— No estaba previsto que pasara, te lo garantizo. Ya sé que es bastante desagradable el espectáculo y no pretendía que nadie lo presenciara. A veces me pasa... Esto. Ni siquiera sé por qué, pero dentro de estas esferas hay habilidades como las que nosotros tenemos. Por eso te dije que no las tocaras, no sé qué efectos podrían tener en ti. Hace que adquieras esos poderes por un tiempo limitado. La vez que más conseguí retenerlo, fue un par de semanas.
— Así que das a luz poderes. ¿Los creas? ¿Cómo?
— No sé describirte el proceso, pero puedo reproducirlo aunque tarde algo más en hacerlo. Suelo identificarlos rápidamente, y me he dado cuenta de que el color y la intensidad determinan el alcance de las habilidades. Estos no los he creado, te lo aseguro. Es la primera vez que me pasa, y la primera vez que son dos.
— ¿Qué pasa si alguien los toca? ¿Adquiere esas habilidades también? ¿Y si no los has creado tú? ¿Qué lo ha hecho esta vez?
— No tengo ni idea. Eres la primera persona que lo sabe. Pero debería, sí. — Sus preguntas hicieron que tomara aire de forma profunda, temiendo una mala respuesta por su parte y aunque no se encontraba precisamente bien como para argumentarlo, lo soltó sin anestesia. — Creo que tú. Son tus poderes, Alec.
| Aurore + Alec @brookskala |















