SINTÁMONOS BIEN
Tener límites NO COMPLICA la vida; los límites la SIMPLIFICAN.
Hay un aspecto positivo en el establecimiento de límites:
Aprendemos a escucharnos a nosotros mismos y a identificar lo que nos lastima y lo que no nos gusta; también aprendemos a identificar lo que sentimos placentero.
Cuando estemos dispuestos a correr algunos riesgos y a empezar a hacerlo activamente, mejoraremos la calidad de nuestra vida.
¿Qué nos gusta?
¿Qué nos hace sentir bien?
¿Qué cosas nos dan placer?
¿Qué compañía disfrutamos?
¿Qué nos ayuda a sentirnos bien en la mañana?
¿Qué es un verdadero gusto en nuestra vida?
¿Cuáles son las pequeñas actividades cotidianas que nos hacen sentir cuidados y apapachados?
¿Qué es lo que le interesa a nuestro yo emocional, espiritual, mental y físico?
¿Qué es lo que verdaderamente nos hace sentir bien?
Nos hemos privado durante mucho tiempo. YA NO HAY NECESIDAD DE SEGUIR HACIÉNDOLO. Si nos hace sentir bien, y las con-secuencias son de amor a tí mismo y de autorrealización... Hagámoslo.
”Hoy haré por mí mismo las pequeñas cosas que hacen la vida más placentera. No me negaré los gustos sanos”.
Quizá antes creíamos que sentirnos bien y/ó darnos un gusto no estaba bien, que hacerlo implicaba des-cuidar a los demás (pareja, hijos, familiares, amigos), el trabajo, nuestras deberes y obligaciones... sentíamos entonces culpa y/ó insatisfacción... y a ratos tal vez ambas; sin tener en cuenta que nosotros somos nuestro propio eje, y que nuestro bienestar físico, emocional, espiritual e intelectual depende sólo de nosotros, de los límites que nos pongamos también a nosotros mismos, de los espacios para descansar que nos proporcionemos para tener una actividad re-creativa, para cuidar de nosotros, para estar y sentirnos bien... ESTAR y SENTIRNOS bien lo que trae implícito es que muy seguramente también estaremos y nos sentiremos bien con los demás y en nuestras actividades diarias.











