Ayúdala, no la lleves la contraria, pon sus pies sobre la tierra sin que apenas se dé cuenta, pero no quiebres sus alas hoy teñidas de esperanzas.
Ayúdala, que yo existo no le digas, es tu amante, es tu amiga, la elegiste libremente, mientras yo te sonreía, te alejabas de mi vida.
Y jamás dejes de amarla, en su mundo búscala, si su estrella se ha perdido roba otra y dásela, yo te ruego que la quieras y la aceptes como es, es un astro, un velero, una lluvia hecha deseo por caer.
Ayúdala, pon un sol en su ventana, jurale que antes de ella el placer era la trampa, haz que brillen sus mejillas, miéntele cuando le hablas.
Ayúdala, y no te separes de ella, ya no tiene 20 años, aunque hablando los parezca, sus ojeras maquilladas son azules como el alba.
Y jamás dejes de amarla, en su mundo búscala, si su estrella se ha perdido, roba otra y dásela, yo te ruego que la quieras y la aceptes como es, es un astro, un velero, una lluvia hecha deseo por caer.