Cine: Berdreymi / Beautiful Beings (2022)
La violencia recorre el metraje de forma constante, desde el principio y de una forma contundente: con el feroz ataque de un grupo de abusivos al pobre de Balli (Áskell Einar Pálmason), que termina en el hospital. El muchacho tiene una vida dura: vive en una casa en estado deplorable junto a su madre (Ísgerður Elfa Gunnarsdóttir), su hermana mayor (Kristín Ísold Jóhannesdóttir) y la constante amenaza de un padrastro violento que en cualquier momento puede regresar (Ólafur Darri Ólafsson).
Contra todo pronóstico, una vez casi recuperado, el tímido Balli se encuentra con un grupo de chicos que parecen amenazantes, pero con los que termina afianzando una cercanía que preocuparía a cualquier padre responsable: Addi (Birgir Dagur Bjarkason), suerte de líder del cuarteto, hijo de una madre que cree fervientemente en lo paranormal (Anita Briem, a quien ya habrás visto junto a Brendan Fraser en "Viaje al centro de la Tierra" en 2008); el turbulento Konni (Viktor Benóný Benediktsson), apodado "El Animal" por su tendencia impulsiva y excesivamente violenta (es un milagro que todavía no haya matado a nadie) y Siggi (Snorri Rafn Frímannsson), que sólo está para acompañarlos.
Los días juntos transitan entre tonterías peligrosas, cigarrillos robados, alguna droga, muchas peleas y aún más tonterías peligrosas. En cuanto al componente gay (por algo está en este blog), apunten entre Addi y Konni.
Guðmundur Arnar Guðmundsson escribe y dirige con gran pericia esta candidata islandesa (quedó afuera) al Premio de la Academia de Hollywood como Mejor Película Internacional. Claro que lo más destacable del filme son las actuaciones (en especial al de los jóvenes), la fotografía y, no menos importante, la filmación de las escenas de violencia, que son expuestas con visceral impacto.













