Little Women (2019).
A los 11 años, “Mujercitas” era mi libro favorito. Lo tuvimos que leer en el colegio y recuerdo que me hice resúmenes, papelógrafos y lo leí como cincuenta veces con tal de aprenderme cada detalle. Amaba todo sobre la historia y, por sobre todo, amaba mucho a Jo March; jamás me había sentido tan comprendida. Cuando vi la película, la amé tanto como el libro, excepto la parte de Amy y Laurie, porque juraba que la habían inventado para la película; resulta que nos habían hecho leer una versión corta del libro ajaja.
Cuando anunciaron esta nueva versión de Mujercitas, la verdad es que no estaba muy emocionada; la versión del ‘94 es tan buena. Lo que me motivaba, sí, era la visión que Greta Gerwig le iba a dar. Y, obvio, no me decepcionó.
La historia es contada entre el presente y una serie de flashbacks; bastante fiel al libro, también seguimos las aventuras de las hermanas March, los problemas de dinero de la familia, la presencia de Laurie en sus vidas y los sueños que cada una tiene. Mucho más empoderada que otras versiones, hay dos monólogos que destacan: el de Amy y su visión del matrimonio, y el de Jo y su frustración frente al rol de la mujer en la sociedad, discursos que parecen tan de esa época, pero que a la vez se sienten demasiado cercanos todavía.
Como decía arriba, Greta Gerwig no decepciona.













