La foto de Gustavo Dudamel
Mientras escogía la foto principal de este “blog”, muchas imágenes llegaron a mí. Desde una señal que dijera “posibilidades”, llaves abriendo puertas llamadas “liderazgo”, hasta atletas como Phelps y Comaneci. Y traté varias, pero ninguna era exactamente lo que quería.
Me detuve frente al espacio en blanco y empecé a escuchar, en mi memoria, la voz de Benjamin Zander, Director de la Orquesta Filarmónica de Boston; hablando sobre el poder de los ojos brillantes: “Tú eres la historia y las personas quieren ser parte de esa historia cuando los ojos te brillan.”
En términos del liderazgo con excelencia, los ojos brillan cuando la gente ama lo que hace, cuando cree en la visión, cuando sabe para dónde va y cómo lo está haciendo; cuando vive en un ambiente de confianza y en la ausencia del miedo.
Brillan cuando se les ha reconocido el talento, al mismo tiempo que reconocen el talento de los demás.
De repente, Gustavo Dudamel y sus crespos aterrizaron en movimiento con Mahler al fondo de mi cabeza. Sus manos intensas y sus ojos brillantes.
Primero por lo que simboliza: preparación, liderazgo y talento. Segundo, Dudamel es EXCELENCIA. Él es ese “1° extra” en cada ensayo, en la pasión y convicción con la que hace las cosas, en el coraje y valentía para sentirse cómodo, fuerte y único en sí mismo. Tercero, por su alto nivel de compromiso y “accountability ” y, finalmente porque no se toma tan en serio, se divierte mientras trabaja y eso es vital.
Cuando veo la cara de Dudamel, pienso en mi compromiso de encender el deseo para caminar en la excelencia y cómo despertar la pasión de la misma, en usted. Así se alboroten los crespos o el vestido quede un poco fuera de lugar.
¿Qué está dispuesto a hacer usted para que su organización, equipo, universidad o facultad tenga los ojos brillantes?