Reina del cielo
Hace horas que le había dicho "ya me debo ir" por lo que mi huida era justificada, me levanté tan lentamente como pude para no hacer ruido, estoy completamente seguro de que se despertó y se hacía la dormida, debía ser más inteligente que ella, mis pies tocan el suelo y buscan algo que me cubra.
En un santiamén Zack Blogman volvió a su pantalón de mezclilla y su camisa de vestir, día con día más elegante, con olor al desodorante de ayer, con las arrugas clásicas y polvo del suelo, me abotono cada botón pensando en cada día que había pasado desde que decidimos esto.
En retrospectiva, si hace años, muchos años no hubiera tenido esa discusión con la mujer que pensaba para siempre, no hubiera pensado en todo lo que ocurrió en nuestra historia y cómo mejorarlo o llevarlo al siguiente nivel, y si ese nivel extra nunca hubiera pasado por mi mente; ayudado claro por mi nueva posición, mi nuevo trabajo, mi nueva carrera y el lugar donde me mudaría pronto; no hubiera tomado esa decisión, no hubiera ido a la joyería a comprar ese anillo de promesa, ese símbolo del "juntos por siempre", entonces no hubiera llegado a clases en la universidad tarde, no me hubieran dejado afuera de la clase...
Por haber llegado tarde a la universidad y no poder entrar al aula, no habría hablado con mi amiga la pelirroja ese día justo antes de irse a la estación del bus y no la hubiera acompañado, total, ya no tenía nada que hacer en esa hora, no hubiéramos hablado a deshoras y no hubiera conocido a sus amigas, Yess, Ash y... Reina del cielo, con quién conectaría en pláticas que continuaban más allá del tiempo.
Hoy... No había entendido ese concepto que escuché hace unos pocos meses, es angustia de: "mi última oportunidad para amar" y mucho menos había entendido un somnoliento: "te quiero" de forma tan sincera antes de dormir en mis brazos... llevamos en... No sé, menos de un tiempo indefinido, ya varias noches de desvelos, secretos y emociones. Las malas elecciones me trajeron aquí, la vida se reía con cada fracaso.
Mantengo sin calzar mis pies, soy más inteligente que ella, debo aparentar, juego con su perro un momento, le digo un llamativo: "dile que la quiero cuando despierte". Sé que ella me escucha sobre su mascota, sé que no está dormida, ella sabe que yo lo sé, pero en esa convención la teatralidad de la noche dice lo que las palabras no tienen el valor aún de pronunciar.
Y además, aunque ella no lo escuche, el peso de mis palabras aplasta toda duda en el ambiente, tranquiliza a su perro y hace que mi corazón agitado se relaje. No me atrevo a despertarla, el trabajo lo hará mañana por sí solo... Me dispongo a irme y tomar el tren o alfombra mágica más próxima, pensando solo en cómo lo lograría con mi Pixie aquí y a esta hora, con la oscuridad de la madrugada y las manecillas del lado derecho del reloj...
Ella me gusta y al parecer yo a ella, sellamos varias veces este nuevo posible amor y complementamos con tantas reglas que pusimos encima del deseo y amor, mientras prometimos cumplir una tras otra sin protestas ni con peros culposos para vivir tranquilos al fin.
Ella me gusta y parece ser que yo a ella, mi reina del cielo duerme mientras me baña el frío de la ciudad con la puerta abierta mientras la miro, me emociona el futuro y la calle me deja de asustar, si ella se va mañana no me pesará porque aunque estoy a un metro de la salida sé que ella me dará refugio sin pedirlo siquiera.
...
La encontré, creo que lo hice... Y la quiero, y apenas me voy, ya la extraño, no sentía esa ternura ni ese calor desde... bueno, desde hacía años, prometí que no sería alguien más y creo que lo he cumplido. No sé qué será de mí en cuanto a la vida y los proyectos pero sí sé que la querré hasta donde pueda, la cuidaré y no será como nadie más de mi pasado. Siento nostalgia... Porque sentí ese calor otra vez, sentí que mi corazón estaba bien, sentí que eso que eso que deseaba, cariño, paciencia y virtud lo tengo con creces, y ahora sentiré eso de regreso.
Ella me ve marcharme, me ve cerrar la puerta, me ve decirle adiós, sé que lo hace, sé que no duerme, sé que me desea tanto como yo a ella y que mañana o pasado se repetirá después del trabajo, no es un amor universitario, no es una mala persona, no es una maestra mesera ni una flor extraña azul, tampoco una arquitecta, ella es ella, mi reina.
Quizá mi cuarta lección, quizá mi pieza faltante, quizá solo alguien más o quizá nada, el futuro tan incierto pero tan voluble es lo que me motiva, es lo que me hace pensar que este juego se ha vuelto Ganar - Ganar






