Me rompí, cuando eres joven crees que lo mas doloroso y complicado que te puede pasar es que te rompan el corazón, y bueno si, duele, duele mucho, las decepciones van astillando poco a poco el alma, los desamores se llevan consigo unos cuantas ilusiones. Pero....
creo que lo mas doloroso y complicado es cuando te rompes a ti mismo. Yo por ejemplo me rompí, era un día soleado quizás, lleno de risas, de esperanzas y de sueños, me distraje tanto que me descuidé, abrí las manos para sostener cuanto pudiera de lo falso del mundo y me dejé caer rompiéndome en mil pedazos. No unos pocos pedazos como cuando pierdes a alguien, no en dos pedazos como cuando el amor de tu vida se va, no, me rompí en millones infinitos de pequeños trocitos.
La catástrofe de romperse en tantos pedazos es que ya luego no sabes ni como juntarlos, ya no encajan unos con otros, ya no los puedes armar como someramente recuerdas que estaban y con todos esos trozos desordenados y sin encontrar aun un lugar te desfiguras, comienzas a estar perdido a demás de roto y comienzas a preguntarte si algún dia podrás juntar de nuevo cada una de esas piezas. Aun cuando lo hicieras, quedan los espacios vacíos, quedan las salientes filosas, quedan las cortadas y las cicatrices luego de lastimarte con los trozos sueltos, queda eso: un desastre.
Tienes un desastre roto, que si, quizás algún día sea un hermoso desastre abstracto, pero mientras tanto, mientras sigues encajando piezas, no sabes muy bien que forma y sentido tiene esa alma que una vez llevabas completa.