Desde que ya no vives en mí.
Desde que ya no vives en mí, he tenido que aprender a despedirme cada día como si fuera el primero.
Duele por nueva cuenta como si jamás lo hubiera hecho, como si no me hubiera costado una parte de mi alma sacarte de mi pecho.
He tenido que aprender a controlar el miedo de encontrarte en cada esquina. Pues tocas la puerta todos los días, ahora, desde que ya no vives en mí.
Desde entonces te veo en todos lados sin querer y se me alborotan los ojos cuando no se trata de ti.
Desde que ya no vives en mí busco cualquier pretexto para traerte de vuelta, y ese, es el mismo que utilizo para convencerme de que todo va perfecto desde que no estás, desde que no vives en mí.
Desde entonces mi casa permanece vacía. Nada la invade y nada la habita, desde que ya no vives en mí.
Amberlili










