CAPÍTULO I: EL ORIGEN
"SACRIFICARON A LOS DEMONIOS, Y NO A DIOS; A DIOSES QUE NO HABÍAN CONOCIDO, DIOSES NUEVOS VENIDOS DE CERCA, A LOS QUE VUESTROS PADRES NO TEMIERON."
DEUTERONOMIO 32:17
Nuestro linaje no siempre estuvo maldito, nadie sabe hace cuantos años surgió la primer bruja de nuestra línea de sangre. Las crónicas dicen que sucedió cuando el rey Berebistas dominaba las tierras del centro de Europa y los dacios aún habitaban los montes Cárpatos, adorando a los dioses antiguos. Traiana es el nombre de aquella que vendió nuestro destino a cambio del poder: Ella invocó al demonio Uniila para que el don le fuese otorgado. Durante una noche de luna nueva hizo como el ritual manda; justo a la hora de las brujas se colocó de pie sobre una encrucijada, llamando al demonio por su nombre tres veces.
Se sabe que un nombre ata a un demonio y que las brujas invocan así a los regentes del infierno, que la llamada para los demonios es tan fuerte que no tienen más remedio que obedecer al llamado si la bruja que clama por ellos es lo suficientemente diestra y poderosa. Pero Traiana no era una bruja, así que para atraer al demonio debió ofrecerle un regalo tentador: Y lo que ofreció fueron las vidas de sus tres hijos varones. Tres almas inocentes que fueron tomadas por el demonio, tres cuerpos cuya carne fue consumida por el voraz depredador.
A cambio, Traiana obtuvo el don y el grimorio oscuro que su nuevo amo le otorgó para plasmar su conocimiento en él y legarlo a sus descendientes, quiénes también gozarían de los dones otorgados por el demonio. Durante tres años, cada noche Uniila se manifestó ante su nueva aprendiz, adoctrinándola en las artes de la nigromancia y la conjuración, llenando las páginas del grimorio con su infernal conocimiento. Después de tres años, el demonio no volvió a manifestarse ante Traiana y agregar nuevos hechizos al libro creados por ella misma con los conocimientos otorgados por su maestro se volvió su obligación[...]










