“Aníbal, el hombre del complot”: un texto de Fabiana Imola sobre Aníbal Brizuela + dos dibujos
en: Espíritu que vuelve, 2017
Aníbal, el hombre del complot
Descubrí a Aníbal Brizuela como artista dentro del Hospital, aunque él nunca vino al taller. Un día entro a la administración del Hospital y en ese momento estaba Bety, una enfermera de las más extravagantes y allanada a la charla franca, y me encuentro con una carpeta gigante de dibujos con los que quedo re flasheada. “Esto de quién es?” –pregunto– “del negro Brizuela que está ahí adelante” –me dice Bety. Él siempre pasaba las mañanas cuidando los autos o llevando cosas de los enfermeros a esterilización, y también –en el mientras tanto– iba haciendo su obra, dando mensajes, dejándola en distintos lugares del Hospital. La obra para él eran mensajes que daba, una comunicación en una suerte de jeroglíficos.
Aníbal tiene como fuente de inspiración a la literatura de ciencia ficción. En la obra de Aníbal puede verse la cantidad de signos que hay sobre los aparatos de conspiraciones del planeta. Hay elementos en sus dibujos que parecen querer alertar a la humanidad sobre una serie de males que pueden ocurrir. En un punto, la simbología de Aníbal parece habitar los tiempos de la guerra fría pero también puede tornarse más contemporánea, mencionando ataques represivos, la contaminación, la intoxicación por distintas vías, las radiaciones atómicas o de cualquier tipo de armas, el espionaje y contra-espionaje. Podríamos decir que Aníbal es el hombre del complot ubicado en tiempo y espacio, jugando con la terminología psiquiátrica.
Parte de la obra de Aníbal también se puede considerar a partir de las reconstrucciones de Jean Dubuffet y sus conceptualizaciones sobre el art brut, resaltando los valores salvajes de la obra. De hecho el art brut tiene especial cuidado en recuperar las producciones de gente que está fuera del circuito, o que se encuentra haciendo arte sin haber tenido conciencia, como cuando Aníbal dibujaba y distribuía sus dibujos por las oficinas del Hospital. Un enfermo sin conciencia de su ser artista o un artista sin conciencia de enfermedad.
A diferencia de otros pacientes que participan dentro del taller de arte, Aníbal trabaja por su cuenta pero comienza a traer sus dibujos, que encuentran un espacio de contención en el Hospital. De esa forma comienzo a recolectarla y a realizar un trabajo hacia afuera de la Colonia a través de diversas muestras y presentando su obra a artistas, se le da un reconocimiento real y un valor estético a su obra dentro de la comunidad de artistas.
Cuando Aníbal presenta su obra, se para frente a ella como quien lee un oráculo, empieza a hablar, a desarrollar todo ese razonable delirio que está puesto en la obra, porque la obra tiene todo ese delirio de él, de los mensajes que da, de lo que piensa, de lo que escucha, de lo que lee.