#63 Stay out of the attic (2020)
Imani (Morgan Alexandria), Carlos (Bryce Fernelius) y Schillinger (Ryan Francis) son tres expresos que trabajan en una empresa de mudanzas, propiedad de este último. Ese día tienen que vaciar una casa de una sola persona, que tiene dos pisos, un ático y un sótano. Y deben de hacerlo en tiempo récord para todas las cosas que hay dentro de la casa.
En la gigantesca casa vive solo un viejo hombre (Michael Flynn), que es extraño tanto en su comportamiento como en su forma de hablar. Por lo que los chicos quieren acabar cuanto antes, para que se den la mayor prisa posible, este extraño hombres les ofrece 5 veces más la tarifa normal que cobran por mudanza, lo que a los chicos les viene de perlas.
Cuando ya es de noche han vaciado la primera planta, pero todavía les queda la segunda, el viejo dice que él se hará cargo del ático y del sótano, cosa que les sorprende por ser tan mayor, pero aceptan.
Deciden unirse por habitaciones para poder trabajar más deprisa, porque todos tienen un mal presentimiento sobre el lugar: se escuchan ruidos, notan que alguien les observa...
Carlos se da cuenta de que en la biblioteca todos los libros están en alemán y parece que el contenido es médico, por lo que los tres exconvictos deciden ir lo más deprisa posible.
Llegan a la habitación de los niños y van deprisa vaciando el armario cuando cae una pequeña maleta, que Carlos pide que no abran temiéndose lo peor, Imani y Schillinger, no se lo toman demasiado en serio, pero al abrirla descubren certificados de nacimiento y un bote con más de 50 dientes humanos. Aquí ya se ríen menos y deciden irse de la casa. Pero descubrimos que el viejo los está observando con cámaras de seguridad en el sótano y decide activar el cierre automático de la casa para que no puedan salir.
Carlos descubre, en una escena corta, Schillinger es/era nazi, ya que tiene varios tatuajes relacionados, este se disculpa diciendo que en la cárcel tuvo que hacer lo necesario para que le protegieran, cosa que no les convence mucho, pero que acepta.
Imani es atacada cuando va a abrir la puerta de la calle, mientras Carlos y Schillinger suben al ático para saber qué ocurre allí.
A partir de aquí el ritmo de la película va muy deprisa y es un poco caótico: Imani despierta en una camilla atada, mientras que los dos hombres descubren que en el ático hay una chica que parece exhausta y que carga con algo en su espalda. Otra chica, que está deformada y necesita oxígeno para vivir. Como todo ocurre muy deprisa, las preguntas saltan por los aires.
Ese viejo confiesa ser el Ángel de la muerte, el doctor nazi, Josef Mengele, que ha logrado llegar hasta el día de hoy con sus investigaciones sobre el consumo de globos oculares para poder prolongar la vida. De ahí que le saque un ojo a Imani.
Los amigos se separan intentando sacar a las chicas unidas de la casa Anne/Sarah, A Schillinger le disparan en el estómago y Carlos huyendo se esconde en un pequeño baño mientras una de las creaciones del Dr. Mengele le persigue para asesinarle.
El viejo ve los tatuajes nazis de Schillinger y le dice que sabe que no es un adepto, que esa simbología de tatuajes se la hacen los líderes nazis, cosa que no le queda más que admitir.
En la casa no hay cobertura ni se escuchan los gritos porque está reforzada con capas de metal, por lo que están a merced de todo lo que ocurre allí.
Mientras Carlos, que está encerrado en el baño, es consciente de que ese baño es una de las famosas duchas de gas de la Segunda Guerra Mundial. La cual activan haciendo que muera.
Imani y Anne/Sarah huyen de la casa cuando Schillinger abre las compuertas después de golpear al Dr. Mengele, mientras él se queda en la casa, baja al sótano, y decide matar a Mengele para que no pueda continuar con su historia. Al final del sótano hay una puerta roja con una esvástica negra gigante sobre ella, pero Schillinger no le da mucha importancia porque la ira le hace odiar hasta matar a Mengele. Este, antes de fallecer, activa la puerta roja, por lo que al abrirse empiezan a asomar más experimentos humanos del doctor.
Schillinger decide quedarse y luchar contra ellos, para poder purgar sus pecados.
"Si sabes qué tipo de película vas a ver es interesante, las escenas gore funcionan y son desagradables, hay algunos detalles que no cuadran, pero la narrativa general es firme. Las historias en casas fantasmas o malditas siempre funcionan".