Debido a asuntos personales, la princesa de Noruega se había visto obligada a volver a su país de origen y permanecer allí hasta que éstos fuesen resueltos. Su vuelta a Dinamarca le traía gran ansiedad, mas había encontrado a la orilla del lago un gran lugar para relajarse e intentar despejar todos los problemas de su mente. Observó por arriba de su hombro y se encontró con otra persona, a la cual dedicó una sonrisa--. Es un paisaje hermoso, ¿no lo crees? --estaba acostumbrada a ver lugares que deslumbraban con su belleza; sin embargo, el mundo no dejaba de sorprenderle--. Me pregunto si alguien ya lo ha pintado --soltó, volviendo su mirada a su punto anterior.








