Los 2 grandes
En ocasiones se debe acercar "inocentemente" a ciertas historias, es lo que dije cuando participé en un foro de un club de libros que asistía los días sábado y es así como esta breve aventura con hechos particulares comenzaron, pues de forma no planeada comencé la lectura de una historia que llevaba la autoría de Brian Azzarello y que por su peso consideré terminaría sorprendiéndome, pero aquello en este primer nivel quedó truncado, bien sea porque esa historia se quedó suspendida desde 2017 y por eso no termina de cerrar, o porque en realidad falta algo a sus diálogos o personajes, cuestiones que aún no puedo dilucidar dado que no hay datos suficientes para emitir un juicio justo y posiblemente no pueda ser fácilmente respondido. Por eso esta breve disertación no trata de Azzarello y esta particular obra, sino de lo que hallé en los anexos que acompañaban la publicación. El segundo salto en la "búsqueda inocente" de historias.
Las últimas páginas de la publicación de Azzarello (en colaboración con Juan Doe por cierto) terminan completándose para el formato de la revista con "previews", con artes o con entrevistas y ocupan un considerable espacio, posiblemente para alargar la historia principal y para que en el proceso se enganche el lector a nuevos sucesos. De hecho que eso sucedió, pero no a través de esos adelantos sino con una entrevista enmarcada bajo el nombre de "21 Questions", específicamente en la primera parte de tres que hace Mike Marts, nombrado editor en jefe de esta publicación y que la dirigió hacia David Hine, quien se descubre gracias a esta serie de interrogantes, y tal como la obra principal queda incompleta, la entrevista de relleno del final sigue su misma suerte, (o posiblemente continúe en otra revista, pero los saltos no me han derivado más allá).
Lo esencial aquí es que por esa ansia de explorar nuevos autores acostumbro tomar nota de obras al leer las entrevistas y las guardo en bloc para saltar a ese nuevo espacio apenas tenga oportunidad. Este ejercicio en los anexos de la publicación de Azzarello la practiqué con Marguerite Bennet en una sección "21 Questions" (esta vez completa) que ya aparecia en algún número previo
Y es que para esta aventurilla lectora no hago lo que se acostumbra ahora, y enseguida voy y busco datos en Google y de ahí salgo empachado, sino que uso esa idea del internet temprano en el que habían páginas de directorios y de ahí se pasaban a otros sites basados solamente en los enlaces. Hice aquí lo mismo al tomar nota en una revista y pasar a la siguiente o al siguiente dato permitiéndome que la búsqueda predefinida del gran buscador no me contamine con sus criterios, y de hecho al escribir esta nota aun desconozco muchos datos (posiblemente valiosos, posiblemente sorprendentes) y es más que seguro que quede atónito ante lo obvio. ¡Qué más da!...quedar como un desactualizado no está mal para que el experimento conserve esa emoción primaria. Es bastante seguro que ya muchas críticas deben haberse levantado en el lapso de traer obras a la actualidad. Pero como he mencionado es un acercamiento inocente (aún si las obras no son tanto en su contenido) y a la vez es intentar ese derrotero libre de sugerencias o datos curiosos y simplemente lanzarse a explorar armado de asombro.
Mientras leía la entrevista a Hine notaba su seguridad respecto a sus obras, (o talvez orgullo de sí) tanto así que cuando le preguntan acerca de cuál sería el "cómic que debería haberse convertido en una película pero aún no…" el sin dudarlo (el entrevistador hábil lo muestra así), indica que sería una de sus propias obras "Strange Embrace" dejando de lado modestias y mostrando lo que pretende al contarnos historias. Lo digo de este modo porque contrasté la respuesta de Marguerite Bennet también.
Pero tampoco es "Strange Embrace" el causante de mi asombro, al menos no por ahora, sino del resultado de una pequeña nota que hice de la segunda pregunta de esas 21 a Hine, en la que cuenta, luego de hacer una mención y reconocimiento a Richard Starkings, letrista y diseñador inglés, que su mentor secreto es Shaky Kane y donde cuenta brevemente como una conversación aderezada de cerveza y Jack Daniel´s los condujo a una obra que llamaron "The Bulletproof Coffin".
"The Bulletproof Coffin" en medio de tantos nombres y referencias, si permitió el suficiente impulso para el nuevo brinco de búsqueda. Porque es un peculiar nombre para una obra y ese para mí constituye una pista interesante a considerar (obviando el viejo dicho de no juzgues por la portada), dado que el género conspirativo-paranoico es de mis favoritos, el nombre ya formaba parte de ese canon y mi olfato no me falló.
Tras emprender la forma de conseguir los números que comprendían esa obra (gracias a las comunidades que lo hacen posible), hallé que la obra era de Junio de 2010 (exactanente 10 años antes de la lectura y redacción de esta nota, segunda pista paranoica) y que dispone de continuaciones en 2012 y 2017 (tercera pista paranoica, círculo de fechas).
Entonces considerando todas las conexiones evidentes era muy necesario emprender la disección de esa obra de Hine y Kane (si se me permite el nombre del dúo también me suena a forma conspiranoica) y tras una breve impresión hosca con el nombre de Destroyovski que emite una frase en 1967 con la que empieza; las páginas se fueron consumiendo a una velocidad trepidante en mis dedos. Pero en este punto no me detengo a discernir la trama, que cada uno elegirá si le atapa o no y que de hecho es una nota alta en la obra, sino a hilvanar sutilezas, el mismo nombre de Destroyovski por ejemplo que parece venir de esos fanzines que uno empieza con ilusión (y de nuevo inocencia) para contar desvaríos de juventud y sus intrincadas suposiciones de un mundo que nunca acaba uno de entender.
Pero ahora si un poco de trama, un grupo de limpiadores: G-Men, mansiones de terror, colecciones extravagantes, misterios y la sensación de entrar a dominios de una ficción de antaño, de ideas sencillas que le vas contando a un amigo y te responde con un ¿Qué tal si? para dar forma a esos fanzines. Los personajes que aparecen te susurran sus miedos, la soledad está omnipresente en distintos niveles y haciendo que sientas que como lector eres el último repositorio de esos secretos, y en capacidad, por tanto, de comprenderlo porque es obvio que ya te has sentido varias veces así. Extrañamente así es como llegué a esta historia saltando de revista en revista de fecha en fecha, de autor en autor (cuarta pista paranoica), rebuscando.
Los personajes "reales" de la historia son bastante extraños y a mi parecer más aterradores que los "fantasticos" porque su poco entendimiento hacia Steve Neuman, héroe de la historia, les vuelve casi como la mente detrás de toda la serie de sucesos. Por eso mismo, el héroe se refugia en su Sanctasanctórum a disfrutar sus lecturas que no son nada importantes a la realidad circundante. Posiblemente lo que me sucede cuando leo y comento estas historias (quinta pista paranoica).
El hecho de cortar completamente la realidad y llevarnos a disfrutar en complicidad de páginas de revistas perdidas de los años 60 y poner su portada completa y de ahí a sus contraportadas añadiendo publicidad de sectas, artefactos mágicos, animales controlados, y suscripciones extrañas hacen que aquellos rellenos intencionados de la revista inicial de Azzarello que me trajo hasta aquí (sexta pista paranoica) también hagan una contraparte y me vuelvan a justificar que hay poderes extraordinarios que nos llevan a cumplir ciertas situaciones y que estamos atrapados en una inevitable espiral que parece nos lleva al inicio de una situación, pero en realidado, terminamos observándonos desde un bucle más arriba (o más abajo) de ese giro.
Decir simplemente que es otra versión de historia dentro de otra historia o esa denominación de metaficción no le hace justicia ante lo que se lee en "The Bulletproof Coffin" porque los personajes te vuelven realmente parte de su particular lógica y las frases van dirigidas como saetas, pues después uno termina comprendiendo porque una jaula de ratones es un lugar bonito, posiblemente uno se da cuenta de eso cuando empieza a hacer notas sobre lo que acaba de leer. Pero esto va más allá, porque los que tenemos el capricho de capturar historias queremos esa travesía que nos haya costado entender o conseguir o unir las piezas, al final queremos contarla como nuestra hazaña ad-infinitum y adueñarnos a toda costa de esos personajes, sin embargo, luego te das cuenta que te traicionaron y no los personajes, sino los creadores, (ya mencioné eso de que los "reales" dan más miedo ¿cierto?). Que la historia que te hablaba a ti, que te susurraba, te acompañaba y te decía que eres especial pues resulta que debía ser especial para cientos, miles y millones y para que hable ese lenguaje con tales hordas, los personajes debían remozarse, remasterizarse y explicarse en cada detalle.
Uno se niega y lucha por causas perdidas aferrándose a algo que ni siquiera los mismos creadores lo sintieron propio.
Se trata de perder y perder en muchos niveles, en meta-niveles.
Porque las revistas costaban algunos centavos o pocos dólares pero devolvían cientos de emociones, ahora los personajes valen cientos de miles pero ya no devuelven sino solo ansiedad como un tarro de centavos en una crisis económica, ansiedad por la nueva megaproducción, ansiedad de que el personaje de carne y hueso sea fiel a una fantasía, de que sea correcto, de que sea algo para lo que no fue creado.
Entonces el yo del futuro le roba al cadáver de tu yo del pasado para sentirse vivo.
Asi es como las fuerzas oscuras no son tan ultraterrenales sino entidades o instituciones que dan más miedo.
Son concebidas de este mismo modo, otras fuerzas en las que uno se autoimpone no contar los detalles de una historia que le ha hecho el día para evitar arruinar las tramas que se deben mantener con secretismo, olvidando cuando de púberes uno escuchaba de los demás toda la narración de una película en el recreo de las clases y después con más interés partía en busca al videoclub esa gran aventura que la memoria prodigiosa de uno y la imaginación portentosa de otro la procesaron, y al final ambos la volvieron parte de sus posesiones preciadas, o tal vez igual que me ha pasado a mí, por buscar una cosa terminar hallando otro gran portento de ficción necesaria.
Posiblemente los giros de la espiral no cambian nada y el empezar a leer una revista para terminar aplaudiendo otra que contiene las conexiones que uno mismo creó en su mente, sin que esto haya significado meterse a ver primero que piensan u opinan los demás, solo sirva como autosatisfacción pero el maldito viaje bien valió la pena.
Es posible que solo sea una fábula acerca de leer los detalles de un dejavú y aun siendo fatídico, no dudar en ir a cumplir con alguna misión, posiblemente también en varios niveles.
Jun 2020









