‘‘insan ruhu, görüldüğü kadarıyla, ötekinin bakışından uzak, kendi başına kalabileceği alanlara ihtiyaç duyar. geçirgenlikten yoksun olma gibi bir özelliği vardır. bütünüyle ışıklandırılması yanmasına ve bir tür ruhsal tükenişe (burnout) yol açar. sadece makineler şeffaftır. ‘‘
‘‘insan kendisi için bile şeffaf değildir. freud’a göre ego tam da id’in kısıntısız olarak olumladığı ve arzuladığını yadsır. ‘id’ ego için büyük ölçüde görünmez durumdadır. yani insan ruhunda, ego’nun kendisiyle uzlaşma içinde olmasını engelleyen bir yarık mevcuttur.’’
‘’teşhircilik toplumunda her özne kendi reklam nesnesidir. her şey sergi değeriyle ölçülür. teşhircilik toplumu pornografik bir toplumdur. ’’
‘’bir şeyin güzelliği ancak ‘çok daha sonra’, başka bir şeyin ışığı altında yadigâr olarak belirir.’’
"günümüzde zamana ilişkin kriz ivmeden değil zamansal dağınıklık ve bağlantısızlıktan gelir."
"günümüz dünyası eylem ve duyguların temsil edildiği ve yorumlandığı bir tiyatro değil, mahremiyetlerin sergilendiği, satıldığı ve tüketildiği bir pazardır." 53
‘’..dijital mahalle insana sadece hoşuna gideceği kesimlerini sunar dünyanın. böylelikle de kamusal alanı, kamusal ve hatta eleştirel bilinci ortadan kaldırarak dünyayı özelleştirir. İnternet mahrem bir alana, rahatlık ortamına dönüşür. her türlü uzaklıktan arınmış yakınlık da şeffaflığın dışavurum biçimlerinden biridir.’’
‘’şeffaflık toplumu sadece hakikatten değil görünüşten de yoksundur. ne hakikat ne de görünüş şeffaftır. tümüyle şeffaf olan tek şey boşluktur. bu boşluğu bertaraf etmek için bir enformasyon yığını devreye sokulur. enformasyon ve resim yığını, içinde boşluğun kendini hâlâ gösterdiği bir bolluktur. enformasyon ve iletişimin artması kendi başına dünyaya aydınlık getirmez. şeffaflık kâhinliğe yol açmaz. enformasyon yığını hakikat oluşturmaz. ne kadar çok enformasyon serbest kalırsa dünya o kadar karmaşıklaşır. hiper-enformasyon ve hiper-iletişim karanlıkta bir ışık olamaz.’’
"şeffaflık ve güç birbirleriyle pek geçinemez. güç, gizliliğin arkasına saklanmayı sever."
‘’günümüzde yerkürenin bütünü bir panoptikon durumuna doğru gelişme gösteriyor. panotikonun dışı diye bir şey mevcut değil.’’
A causa de su positividad, el violento poder de lo igual resulta invisible. La proliferación de lo igual se hace pasar por crecimiento. Pero a partir de un determinado momento, la producción ya no es productiva, sino destructiva; la información ya no es informativa, sino deformadora; la comunicación ya no es comunicativa, sino meramente acumulativa. Hoy, la propia percepción asume la forma de Binge Watching, de «atracones de series». Eso designa el consumo de vídeos y películas sin ninguna limitación temporal. A los consumidores se les ofrece continuamente aquellas películas y series que se ajustan por entero a su gusto, es decir, que les gustan. Se los ceba como a ganado de consumo con lo que siempre vuelve a resultar igual. Los «atracones de series» se pueden generalizar declarándolos el modo actual de percepción. La proliferación de lo igual no es carcinomatosa, sino comatosa. No topa con ninguna defensa inmunológica. Uno se queda mirando la pantalla como un pasmado hasta perder la conciencia
Fragmento | Byung-Chul Han, El aroma del tiempo. Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse, Herder, Barcelona, 2015.
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Cuando nos olvidábamos de la fecha corriente:
esos sí que eran tiempos.
Eso sí que era tiempo.
Cuando los sueños eran un ir y venir
del infierno al cielo:
Esos sí que eran tiempos.
Peter Handke
En plena revolución, en medio de los dramáticos acontecimientos que se precipitan, el Dantón de Büchner siente un profundo aburrimiento:
Camilo: Date prisa, Dantón, no podemos perder el tiempo.
Dantón (se viste): Pero el tiempo nos pierde a nosotros. Esto es muy aburrido, siempre la camisa primero y luego los pantalones encima y por la noche meterse a la cama y por la mañana volver a levantarse y poner siempre un pie así delante del otro, no hay ninguna perspectiva de que esto cambie.
El tiempo de la revolución, que tiene como sujeto al hombre decidido, paradójicamente, está sumido en un profundo aburrimiento. La apuesta del sujeto libre por un quehacer activo no genera ninguna energía relacional (Bindungsenergie): aquella daría lugar a la experiencia del tiempo pleno. De ahí que Camilo sienta nostalgia de los tiempos pasados: «Las ideas fijas comunes que se llaman el sano juicio son insoportablemente aburridas. El hombre más feliz fue aquel que pudo creer que fuera Dios, Padre y Espíritu Santo».
El aburrimiento profundo no solo surge cuando se da un tiempo vacío de acontecimientos. El tiempo de la historia y de la revolución, que es rico en acontecimientos, pero que, sin embargo, está al margen de la duración y la repetición, es propenso al aburrimiento. La mas mínima repetición se percibe como monotonía. El aburrimiento no es la imagen contraria de la acción decidida. Más bien hay un condicionamiento mutuo. La decisión de intervenir activamente ahonda el aburrimiento. El revolucionario Dantón se siente abandonado por el tiempo en un momento de acción intensa. La verdadera falta de tiempo no pasa por perderlo, sino que «el tiempo nos pierde a nosotros». El propio tiempo se vacía. No genera ninguna gravitación que conecte y reúna. El aburrimiento, al fin y al cabo, remite al vacío del tiempo. El tiempo ya no llena. La mera libertad del sujeto de acción no genera ninguna gravitación temporal. Si su impulso de acción no ocupa un objeto nuevo, se abre un intervalo vacío que aburre. El tiempo pleno no tiene por qué ser rico en acontecimientos y cambios. Es un tiempo de la duración. Aquí, la repetición no se percibe como tal. Solo después de la dispersión del tiempo queda tematizada y problematizada. De ahí que cualquier forma de repetición cotidiana irrite al revolucionario Dantón.
En su curso de 1929/1930, Heidegger se pregunta por el «temple de ánimo fundamental» que rige «nuestra situación actual».1 En un principio, cree detectar un esmerado esfuerzo por una nueva autodeterminación. El «hombre actual» se afana por dotarse de un papel, un significado, un valor. Heidegger detecta, en este extraordinario esfuerzo por encontrarse, un significado, una señal de aburrimiento profundo: «¿Por qué no encontramos para nosotros un significado, es decir, una posibilidad esencial del ser? […] ¿Sucede al cabo con nosotros que un aburrimiento profundo se mueve de un lado a otro en los abismos de la existencia como una niebla silente?».2 Para Heidegger, el aburrimiento profundo es la característica de la época actual. Se debe a que la existencia se sustrae a la totalidad. Este vaciamiento de la existencia deja un «vacío en conjunto».3 El ser-ahí no encuentra ningún comportamiento significativo en la existencia. Se rinde a una total indiferencia. Nada capta su atención. Se le escapan todas «las posibilidades del obrar». En eso consiste la «necesidad en conjunto».4 Allí donde la existencia se sustrae al conjunto, también se vacía el tiempo. El aburrimiento cambia radicalmente la percepción del tiempo:
Todo ente se nos sustrae sin excepción en atención a todo, todo lo que atendemos […], en consideración a todo, todo ente que consideramos retrospectivamente como sido y hecho y pasado […], todo ente en toda intención, aquello de lo que tenemos intención como algo futuro.5
Las tres dimensiones de la existencia, traducidas temporalmente, son: pasado (consideración), presente (atención) y futuro (intención). Cuando el Dasein está sumido en el aburrimiento profundo no encuentra ninguna referencia temporal en la existencia. Pero el sentido no es sino relación (Bezug). De este modo, el aburrimiento profundo se experimenta como un vacío total de significado. Remite al vacío de tiempo. Si no es posible una perspectiva temporal de la existencia, el tiempo se hace amorfo o se masifica. No se puede dar ninguna articulación temporal que dé sentido al tiempo.
El denegarse del ente en su conjunto, según Heidegger, también es un «decir». Este perderse de todas las «posibilidades del obrar» en el aburrimiento profundo deja «despuntar» las posibilidades que «la existencia podría tener, pero que justamente en este “uno se aburre” yacen dormidas».6 El «anunciar» en el «denegar» es un «llamar» que exhorta al Dasein a asirse a sí mismo categóricamente:
Pero el liberarse de la existencia solo sucede en cada caso cuando esta se resuelve para sí misma […]. Sin embargo, mientras la existencia se halla en medio de lo ente, […] la existencia solo puede resolverse […] si se resuelve a actuar aquí y ahora […] en estas posibilidades esenciales escogidas. Pero este resolverse de la existencia a sí misma […] es el instante.7
El instante que alivia es la «mirada de un estar resuelto»,8 la mirada de la existencia que actúa resueltamente «aquí y ahora». Heidegger cree que esta resolución heroica para actuar, en la que la existencia se aprehende a sí misma, tiene la fuerza suficiente para roper el hechizo del aburrimiento profundo. En las lecciones de 1929/1930, Heidegger sostiene que la resolución a actuar es capaz de eliminar el vacío del Ser, el vacío del tiempo. Todavía no ha llegado a comprender que el énfasis en el actuar, la resolución a actuar activamente, la libertad del initium es la responsable del vacío del tiempo, es decir, de que el tiempo ya no genere ninguna duración plena.
En las lecciones de 1929/1930, Heidegger expone que, en alemán, «tener mucho tiempo» (lange Zeit haben), significa «tener nostalgia» (Heimweh haben), que el aburrimiento profundo da lugar a la nostalgia.9 Pero Heidegger no va más allá de la hipotética proximidad entre aburrimiento y nostalgia. Y todavía no ha descubierto que la subjetividad del Dasein que actúa resueltamente no puede dar lugar a ninguna nostalgia, que esta supone el final de la nostalgia.
Heidegger volverá a prestar atención a la proximidad entre el aburrimiento profundo y la nostalgia treinta años después:
Ella [la tierra] sigue ahí y nos afecta, pero como la buscada. Porque seguramente se trata del talante predominante del aburrimiento profundo, tan poco atendido, que nos sume a todos en el pasatiempo, que lo desconocido, lo provocador, lo cautivador nos brinda a diario en lo foráneo. Aún más: seguramente, este aburrimiento profundo –en la figura de la búsqueda de un pasatiempo– es una inclinación oculta, inconfesada, marginada e inevitable a la tierra: la nostalgia escondida.10
El tiempo pierde duración, perdurabilidad y sosiego. Donde la atención no puede crear un lazo duradero, surgen intervalos vacíos, que deben ser franqueados con lo drástico y lo excitante. De ahí que el aburrimiento vaya de la mano con la «manía por lo sorprendente, lo que arrastra y “golpea”». La duración plena aleja «la intranquilidad del siempre ingenioso emprendimiento».11 Heidegger ya no contrapone el aburrimiento profundo a la resolución del actuar. Ahora comprende que «la mirada de la resolución» es estrecha de miras para la perdurabilidad y el sosiego, para la duración aromática del tiempo, que hace posible a una subjetividad excedida el aburrimiento profundo, que ya no alude tanto al sí mismo, sino más bien al mundo, y no tanto al hacer, sino más bien a la demora que permite interrumpir el curso del aburrimiento.
El aburrimiento domina la brecha cada vez más grande entre el sujeto y el mundo, entre la libertad y la facticidad, entre el actuar y el Ser. El Dasein resuelto a actuar ya no conoce la sensación de estar rodeado o ser alcanzado. El «vértice» del «instante» como tiempo del sí mismo carece de la extensión y la longitud de la «tierra», el espacio para habitar y demorarse. La «tierra» de Heidegger se refiere al lugar que es accesible al sujeto de la acción, al que se confía y que siempre ha ocupado el sí mismo que actúa activamente. La resolución de actuar aleja al Dasein del lugar que se encuentra frente a la subjetividad. El aburrimiento profundo remite a esta pérdida.
El último Heidegger abandona el énfasis en el actuar y remite a otra relación con el mundo muy distinta, la llamada «serenidad» (Gelassenheit), que es un movimiento contrario (Gegenbewegung) a la resolución del actuar, una contra–calma (Gegenhruhe).12 La serenidad nos da la «posibilidad de estar en el mundo de un modo completamente distinto».13 También los conceptos como «vacilación», «recato» o «retención» son formulaciones contra el énfasis del actuar. En última instancia, la responsable del aburrimiento profundo es una vida regida completamente por la resolución a actuar. Es la otra cara de la actividad excesiva, de la vita activa, que carece de cualquier forma de contemplación. El aburrimiento profundo solo llegará a su final cuando la vita activa, en su crítico final, integre en sí la vida contemplativa y vuelva a ponerse a su servicio.
Notas
1 M. Heidegger, Conceptos fundamentales de metafísica. Mundo, finitud, soledad, Madrid, Alianza, 2007, p.100.
2 Ibíd., p. 109.
3 Ibíd., p. 208.
4 Ibíd., p. 209.
5 Ibíd., p. 188.
6 Ibíd., p. 183.
7 Ibíd., p. 192.
8 Ibíd., p. 193.
9 Ibíd., p. 114.
10 M. Heidegger, Ansprache zum Heimatabend. 700 Jahre Stadt Messkirch, Messkirch, 1962, p. 13.
11 Íd., Aportes a la filosofía, Buenos Aires, Biblos, 2006, p. 110.
12 Íd., Feldweg-Gespräche, Obras completas vol. 77, Frankfurt del Meno, 1995, p. 153.
13 Íd., Serenidad, Barcelona, Serbal, 2002, p. 27.
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