Querido Zeus/Poseidón:
Nah… yo no soy de las que se asustan con facilidad. Okay, acabo de escribir la mentira más grande de este planeta. En realidad sí me asusto con facilidad, aunque dé la impresión de lo contrario, siempre estoy asustada por algo, sin embargo, no me asusta las cosas que me digas tú. De alguna forma, confío en ti y no sé por qué, simplemente lo hago. Quizás por eso también pienso que eres un ángel.
¿Sabes? Estaba pensando que casi siempre es Zeus el que pone las constelaciones en el cielo, pero esta vez vamos a cambiar la historia, podría inventar una constelación para ti. Una que se llame la constelación del tiburón, sólo hay que buscar las estrellas correctas.
Creo que he pasado la mitad de mi vida sintiéndome culpable por una u otra cosa, entonces a estas alturas ya se me ha hecho un sentimiento tan familiar que casi no me molesta, sin embargo, sigo sintiéndome con culpa por no corresponder siempre los sentimientos de los demás. Creo que esa es la razón por la que siempre prefiero estar sola, me refiero a lejos de las relaciones amorosas.
¿Sabes? Sé que hay alguien para ti, mucho mejor que yo. No miento cuando digo que siempre termino haciéndole daño a las personas, pero es que a mí nadie me enseñó cómo se debe querer, cómo no hacer las cosas mal y sigo aprendiendo. De entre todas las personas, tú eres a quien menos quiero hacerle daño, Zeus.
Claro que me gusta que me escribas, tenemos demasiadas cosas en común como para no comentarlas. Además, es divertido responderte.
Que tengas una bonita semana, Dios del Olimpo.
❀ Erin.














