Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

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Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el SEÑOR—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11
Pude darlo todo. No me de diste la oportunidad. Preferiste juzgarme sin conocer cómo era en realidad
La peste es, sin duda alguna, entre todas las calamidades de esta vida, la más cruel y verdaderamente la más atroz. Con gran razón se la llama el Mal por antonomasia. Porque no hay en la tierra mal alguno que sea comparable y semejante a la peste. En cuanto en un reino o una república se enciende este fuego violento e impetuoso, se ve a los magistrados estupefactos, a las poblaciones asustadas, al gobierno político desarticulado. La justicia ya no es obedecida; los talleres se detienen; las familias pierden su coherencia, y las calles su animación. Todo queda reducido a extrema confusión. Todo es ruina. Porque todo es alcanzado y derribado por el peso y la enormidad de una calamidad tan horrible. Las gentes, sin distinción de estado o de fortuna, quedan ahogadas en una tristeza mortal. Sufriendo unos la enfermedad, otros el miedo, se ven enfrentados, a cada paso, bien a la muerte, bien al peligro. Los que ayer enterraban hoy son enterrados, y a veces encima de los muertos que ellos habían sepultado la víspera. Los hombres temen incluso el aire que respiran. Tienen miedo de los difuntos, de los vivos y de ellos mismos, puesto que la muerte frecuentemente se envuelve en los vestidos con que se cubren y que en su mayoría sirven de sudario, debido a la rapidez del desenlace… Las calles, las plazas, las iglesias sembradas de cadáveres, presentan a los ojos un espectáculo lastimoso, cuya vista vuelve a los vivos celosos del destino de los que ya están muertos. Los lugares habitados parecen transformados en desiertos y, por sí sola, esta soledad inusitada incrementa el miedo y la desesperación. Se rehúsa toda piedad a los amigos, puesto que toda piedad es peligrosa. Como todos tienen la misma consigna, apenas tienen compasión unos de otros. Encontrándose ahogadas y olvidadas todas las leyes del amor y de la naturaleza en medio de los horrores de una confusión tan grande, los niños son bruscamente separados de los padres, las mujeres de los maridos, los hermanos o los amigos unos de otros, ausencia desoladora de gentes que se deja vivas y a las que no se verá más. Los hombres, perdiendo su valor natural y no sabiendo ya qué consejo seguir, van como ciegos desesperados que chocan a cada paso contra su miedo y sus contradicciones. Las mujeres, con sus llantos y sus lamentos, aumentan la confusión y la angustia, pidiendo remedio contra un mal que no tiene ninguno. Los niños derraman lágrimas inocentes porque sienten la desgracia sin comprenderla.
El miedo en Occidente, Jean Delumeau.
No corremos hacia la muerte; huimos de la catástrofe del nacimiento. Nos debatimos como sobrevivientes que tratan de olvidarla. El miedo a la muerte no es sino la proyección hacia el futuro de otro miedo que se remonta a nuestro primer momento. Nos repugna, es verdad, considerar al nacimiento una calamidad: ¿acaso no nos han inculcado que se trata del supremo bien y que lo peor se sitúa al final, y no al principio, de nuestra carrera? Sin embargo, el mal, el verdadero mal, está detrás, y no delante de nosotros. Lo que a Cristo se le escapó, Buda lo ha comprendido: «Si tres cosas no existieran en el mundo, oh discípulos, lo Perfecto no aparecería en el mundo...» Y antes que la vejez y que la muerte, sitúa el nacimiento, fuente de todas las desgracias y de todos los desastres.
EM Cioran - Del Incoveniente De Haber Nacido/236
Hell_Girl
Pase de pensar en ti como la representación de lo más bello a creer que eras más como una calamidad, así como un ser capaz de sembrar caos por donde va.
— MCMLXXX.
La verdadera calamidad de éste mundo es el ser humano.
Alejandro.
Poco sabemos de la influencia de nuestros actos en la experiencia de los demás. Lo que hacemos o decimos puede parecernos de poca importancia, cuando, si pudiéramos abrir los ojos, veríamos que de ello dependen importantísimos resultados para el bien o el mal.
FPS: UN POETA
Me gustan las películas que se divierten con su temática, sus personajes y con el espectador a través de ironía, ridículo, seriedad, sensibilidad, comedia y algo más… UN POETA nos muestra parte de la vida de esa calamidad andante llamada Oscar Restrepo, poeta… un ser complejo: ganó un quinto lugar en algún concurso, publicó unas plaquetas hace demasiados años y ahora tiene en la poesía una…