"El tiempo pasa cada vez más rápido" me dijo Noe con resignación. Entonces, no se por qué, descubrí lo único que podemos hacer: "El problema no es sólo que el tiempo pasa volando sino también o peor: que no sabemos en qué se nos fue. Si se nos va en rutinas o en pequeñeces cotidianas, a la semana no tenemos ni idea de cómo se nos escapó tanto tan rápido" le dije, "la semana de mi cumpleaños sólo recuerdo el día de la fiesta, el resto no tengo ni idea de qué hice. Lo único que me queda de ese tiempo es esa noche en la que vos estabas. Los momentos extraordinarios son nuestro único bastión de resistencia contra la velocidad del tiempo. No podemos detenerlo, sólo atesorarlo". Ella afirmó con la cabeza mientras se moría de frío en medio de un soplo de viento, y la atesoré "hoy es un momento extraordinario. Lo de hoy no me olvido más: nos encontramos por un rato y pasamos el día juntos, fuimos al cine, me hiciste pensar en esto del tiempo, me confesaste tu fruta favorita y conocí el exceso de tu calientacamas". Después de eso pareció que todo lo que hizo fue para atesorar esa noche que empezó de día con una Odisea a las tres de la tarde, caminamos por 18 de Julio por el simple placer de caminar juntos y charlar hasta que se me antojó sentarme en una esquina random. Pizza y fernet mediante volvimos a caminar otra vez porque sí, hasta que a ella se le antojó "jugo de naranja exprimido" y fue en la puerta de una Pasiva a la que entramos sólo por eso. Pero cuando realmente escapamos a la velocidad del tiempo fue cuando me habló de su café favorito. Le dije que iba a escribir todo esto sólo por eso. Para decir que se me ocurren las ideas que ella vuelve hechos, para afirmar que juntos le tiramos una piedra a la muerte, para reírnos en la cara del tiempo escapando de sus garras en ese momento eterno en el que su voz dijo que su café preferido se llama Amor Perfecto.
Opiobook: Acostumbrado al fin del mundo Twitter: @GestoObsceno Instagram: acostumbrado_al_fin_del_mundo
















