Antes y primero que nada, recomiendo al lector que siga al pie de la letra las instrucciones siguientes que son únicamente trasladadas a este papel para su entera seguridad personal y espiritual.
La ardua tarea de caminar una cuadra popular- esto es, demasiado concurrida- apurado, necesita de varias explicaciones para ser realizada con éxito. Si alguna de estas pautas no puede ser llevada a cabo o falla es recomendable intentar transitar por alguna calle paralela menos concurrida o salir con mas anticipación desde su hogar.
Primero que nada, tener en cuenta el único objeto útil que le servirá para toda la caminata: el reloj. No creo pertinente en este caso explicar porque el reloj es algo sumamente útil, recuerde usted esta apurado.
Como segunda cuestión pero no menos importante que la primera o la siguiente es la pose que se adquirirá. Es sumamente importante que el lector tome precauciones a la hora de caminar este tipo de cuadras, y la pose es una de ellas. Usted tendrá que ir con las manos en los costados, intentando que bajo ningún punto de vista sus brazos se muevan para adelante o para atrás, porque eso haría que se choque con algún que otro transeúnte.
Como tercera cuestión, el lector tiene que percatarse de los distintos tipos de personajes que puede llegar a encontrarse en estas ya conocidas calles populares: señoras mayores (suelen ir despacio y siempre del lado de los edificios, pueden ser pasadas con facilidad), adolescentes (conflictivos, tener cuidado a la hora de lidiar con ellos), mamás con niños o carritos para bebés (no les importa si estas apurado o no, ellas irán a su paso y ocuparan todo el espacio de la cuadra). Teniendo en cuenta estas personas, lo importante para el lector es que no se frustre. Mantener la cabeza calma en estas circunstancias es lo mejor que puede hacer. Respirar hondo y mantener siempre el mismo ritmo.
Como cuarta y última cuestión explicar el tránsito. Si usted necesita pasar a alguien que esta caminando a un ritmo mas lento que el suyo, tenga cuidado de que nadie se le atraviese por la zona que estaría vacía. Esto es: aumentar la velocidad un poquito y dirigirse a la zona de la cuadra que el transeúnte lento dejó vacía, pero percatándose de que nadie venga a la misma velocidad de usted, pero del lado contrario. Es importante que en estos momentos el lector sea precavido ya que, un mal movimiento o una mala decisión pueden causarle varios problemas como ser una mirada asesina o peor aún, un codazo o empujón.
A estos momentos el lector ya se habría percatado de lo difícil que resulta superar una cuadra popular y apurado. Tenga cuidado y siga estas instrucciones al pie de la letra para no tener ningún problema a futuro. También recuerde caminar siempre con una sonrisa en su rostro.
Y, al final de la cuadra cuando ya la misión fue superada con éxito y usted tiene que enfrentarse a la siguiente (igualmente concurrida que la primera) recuerde parar y ver el color del semáforo. No queremos que suceda un accidente, cuando algo tan complejo como superar una cuadra popular fue llevado con tanta destreza.
Eso sí, cuando esté por empezar la cuadra, no le entre el pánico y recuerde estas palabras: “La calle popular es una guerra”. Una guerra por ver quien lleva a cabo estas instrucciones al pie de la letra y puede llegar sin ningún impedimento a su cita. Recuerde: los demás querrán ganarle. No se deje vencer y sea en su máximo esplendor, un transeúnte de primera calidad.